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La excesivas autorreferencias y autoexploración

La adolescencia es una etapa marcada por la construcción de la identidad y la búsqueda de sentido personal. En este proceso, es común que los y las adolescentes recurren a la autorreferencia (hablar de sí mismos, medir su valor en función de la mirada ajena) y a la autoexploración (ensayar estilos, actitudes o formas de ser y actuar).

Hoy, gran parte de estos aspectos se expresan en entornos digitales. Las redes amplifican la exposición y la comparación constante, lo que puede aumentar la vulnerabilidad frente a juicios externos, la búsqueda de validación y la insatisfacción con la propia imagen. A la vez, también ofrecen espacios de pertenencia, creatividad y expresión que forman parte de la socialización actual.

La relación con iguales, los modelos de referencia, las amistades actúan como espejos en los que los y las adolescentes se reconocen y también, se ponen a prueba. Contar con adultos sanos y coherentes (familia, profesorado, referentes comunitarios) resulta esencial para ofrecer puntos de apoyo en la construcción de valores y del sentido de pertenencia y seguridad personal.

Existen elementos que serán esenciales cuando hablamos de la implicación y el cuidado desde los entornos educativos, por mencionar algunos:

Reconocer que la autoexploración es parte natural del desarrollo, evitando juicios o etiquetas.

Favorecer espacios donde expresarse sin temor al ridículo, fortaleciendo la confianza en sí mismos.

Promover el pensamiento crítico frente a las redes sociales; diferenciar lo real de lo idealizado, valorar la diversidad corporal y de estilos de vida.

Reforzar la importancia de la quienes somos, de una identidad propia y diversa, sobre la comparación constante.

Ofrecer oportunidades de encuentro con modelos positivos que transmitan valores de respeto, esfuerzo y cuidado mutuo. En algunos casos, la autoexploración puede transformarse en malestar significativo y afectar al desarrollo de las distintas áreas. Cuando esto sucede detectar algunas señales será un elemento clave que nos permitirá trabajarlo de manera conjunta. Entre otras, indicar:

Comentarios frecuentes de autodesvalorización o desprecio hacia la propia imagen.

Dependencia excesiva de la validación externa (número de “likes”, aprobación constante de iguales).

Evitación de actividades por miedo al juicio o la comparación.

Cambios bruscos en la conducta relacionados con la apariencia (dietas extremas, sobreentrenamiento, ocultamiento del cuerpo).

Aislamiento social o retraimiento.

Señales de ansiedad o tristeza vinculadas al uso de redes sociales o a las relaciones.

Estas manifestaciones deben escucharse y comprenderse como indicadores de un malestar más profundo, pero no conllevan el desarrollo de sintomatologías o trastornos más complejos en la mayoría de las ocasiones. En estos casos, el acompañamiento docente implica sostener con sensibilidad, abrir espacios de confianza y, si el malestar persiste o se intensifica, derivar a los equipos de orientación o a profesionales de salud mental.

En definitiva, las autorreferencias y la autoexploración forman par-te de un proceso natural. El desafío educativo está en ayudarles a que ese camino sea una oportunidad de descubrimiento y fortalecimiento, y no una fuente de daño.

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Siena
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