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Posicionamiento ante el compañero docente quejicoso y el tóxico

En el ámbito escolar, donde la interacción y la colaboración entre docentes es clave, un compañero quejicoso o tóxico puede desgastar al equipo, afectar el clima laboral, la convivencia e incluso tener consecuencias en la motivación y el rendimiento personal. La clave es escuchar sin “engancharse”, enfocar hacia las soluciones y poner límites con asertividad.

La asertividad es una habilidad de comunicación y de relación interpersonal que consiste en expresar lo que pensamos, sentimos o necesitamos de manera clara, directa y respetuosa, sin caer en la agresividad ni en la pasividad. Supone defender nuestros derechos res-petando los de los demás.

Diferencia con otros estilos de comunicación

Pasivo: callar lo que se piensa o siente, ceder siempre para evitar conflictos. Resultado: frustración y sensación de injusticia

Agresivo: imponer el propio punto de vista con hostilidad o poco respeto. Resultado: conflictos y malestar en la relación

Asertivo: expresar de manera equilibrada, firme y respetuosa.

Resultado: relaciones más sanas y efectivas.

Claves en una comunicación asertiva

Usar el “yo”, la primera persona, en lugar de acusar o juzgar: “Yo necesito…” en vez de “Tú nunca…”.

Escucha activa, amable y respetuosa, dejando espacio al otro para expresarse.

Lenguaje corporal calmado, mostrando apertura e interés, con mirada directa.

Establecimiento de límites: decir “no” sin sentirse culpable.

Búsqueda de soluciones: centrarse en acuerdos y puntos comunes en vez de en la confrontación.

Cómo poner límites

Hemos de recordar que poner límites no es rechazar a una persona, sino cuidar la relación y el propio bienestar. El objetivo será redirigir el foco desde la queja a la acción, usando nuestras herramientas para proteger nuestro espacio y energía. Para ello es recomendable:

1. Tomar conciencia (autoconocimiento) y fomentar el autocuidado

Identificar cómo me afecta la conducta de ese compañero (estrés, enfado, agotamiento…).

Reconocer que el poner límites es un derecho, no una agresión ni un ataque.

Apoyarse en colegas que nos refuercen y evitar el aislamiento.

Practicar actividades que recarguen nuestra energía fuera del trabajo e implicarnos en el autocuidado.

2. Colocar límites claros

Definir qué conductas no puedo tolerar (comentarios hirientes, exceso de quejas, manipulación o abuso…).

Determinar qué respuesta quiero dar (no engancharme, parar una conversación, derivar a coordinación…).

3. Establecer una comunicación asertiva, coherente y gestionar nuestras emociones

Escucha breve, empática, respetuosa, sin enganchar en las quejas, con límites de tiempo. Respirar antes de responder, mantener serenidad sin reaccionar impulsivamente, protegiendo tu energía y evitando la confrontación innecesaria.

Redirigir hacia soluciones: pasando del “problema” al modo de afrontamiento.

Mantener el límite con firmeza y amabilidad, pero de manera consistente (si cedo, refuerzo la conducta tóxica). Si continúa, escalarlo a la dirección/equipo.

Separar la persona de la conducta, sin etiquetar al compañero, con el foco en los comportamientos concretos.

**Algunos ejemplos de frases asertivas pensadas para mantener la calma y marcar límites (cordialidad, pero firmeza) a compañeros. Para un compañero quejicoso (se centra en lo negativo, se lamenta constantemente).

Te entiendo, ¿qué crees que podríamos hacer para mejorar esta situación?”

“Veo que esto te preocupa, ¿has pensado en hablarlo con dirección/equipo de orientación?”

“Me encantaría seguir escuchándote, pero ahora necesito ocuparme de… otra tarea”

“Si quieres, podemos buscar juntos alguna solución en lugar de centrarnos en el problema.”

“Entiendo tu punto, pero prefiero enfocarme en lo que sí podemos cambiar.”

Para un compañero tóxico (crítico destructivo, manipulador, crea conflictos)

“Prefiero que hablemos de este tema de manera constructiva.”

“No me siento cómodo con este tipo de comentarios, ¿podemos centrarnos en lo importante?”

“Respeto tu opinión, aunque no la comparta.”

“Te escucho, pero no quiero entrar en discusiones.”

“Creo que este asunto deberíamos hablarlo con el equipo/dirección para encontrar una solución conjunta.”

“Necesito que nos tratemos con respeto para poder trabajar bien.”

Una iniciativa de

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Siena
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