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Indicios de posibles abusos sexuales

El abuso sexual infantil puede pasar inadvertido. El profesorado, por su cercanía al alumnado, es clave para detectar señales tempranas y activar los protocolos de protección.

¿Qué observar?

Indicadores conductuales/emocionales

Cambios bruscos de conducta: aislamiento, agresividad, tristeza intensa.

Miedos inexplicables hacia ciertas personas o lugares.

Retroceso en conductas ya adquiridas (enuresis, lenguaje infantilizado).

Conductas sexualizadas inusuales o conocimiento sexual inapropiado para la edad.

Autolesiones, verbalizaciones sobre vergüenza, culpa o “secretos” preocupantes.

Indicadores físicos

Lesiones, irritación o dolor en la zona genital.

Dificultades para caminar o sentarse sin causa aparente.

Presencia de infecciones de transmisión sexual.

Qué hacer

Observar y documentar los indicios (fechas, conductas, verbalizaciones).

Escuchar sin interrogar, ofreciendo seguridad al menor sin presionarle.
Comunicar inmediatamente la sospecha al equipo directivo y activar el protocolo del centro.

Derivar a los recursos adecuados: Servicios Sociales, 112
o Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, según el nivel de urgencia.

Qué no hacer

No investigar por cuenta propia.

No prometer confidencialidad al menor (hay obligación legal de comunicar).

No confrontar al presunto agresor.

Importante: La Ley Orgánica 8/2021 (LOPIVI) obliga a comunicar cualquier sospecha de violencia contra menores.

Una iniciativa de

Grupo Anaya
Siena
Fundación MAPFRE