Inicio > Vademecum Salud Mental > Detección temprana y señales de alerta > ¿Cuáles son las señales de alerta temprana para detectar TEA en el aula?

8

¿Cuáles son las señales de alerta temprana para detectar TEA en el aula?

Las señales de alerta temprana para detectar el Trastorno del Espectro Autista (TEA) en el aula pueden observarse en varias áreas del desarrollo: comunicación, interacción social y conductas repetitivas o intereses restringidos, estas señales también varían según la edad y el nivel de desarrollo del alumno.

Estas podrían ser algunas señales de alerta según la edad:

En niños de 0 a 3 años podríamos observar que:

En ocasiones, no responde a su nombre cuando se le llama.

Presenta dificultad para señalar objetos o personas y para comunicar necesidades o intereses

Puede no imita gestos o opciones

Puede no responde a la voz o al contacto visual

Puede presentar dificultades para adaptarse a cambios en la rutina

Los niños de 7 años en adelante pueden presentar

Dificultades para entender el lenguaje no verbal

Aparecen ciertos problemas para mantener relaciones sociales con compañeros

Dificultades para entender el sarcasmo o el humor

Empiezan a aparecer intereses muy específicos y profundos en ciertos temas

Dificultades para adaptarse a situaciones sociales nuevas o impredecibles

Según las diferentes áreas del desarrollo observaremos:

Señales de alerta en comunicación y lenguaje

Escaso o nulo contacto visual al interactuar

Dificultad para responder cuando se le llama por su nombre.

Retraso en el desarrollo del lenguaje oral o ausencia de éste.

Uso repetitivo o poco funcional del lenguaje (ecolalia, frases memorizadas sin contexto).

Dificultad para iniciar o mantener conversaciones con pares o adultos.

Falta de gestos comunicativos (no señala para mostrar o pedir, no asiente/niega con la cabeza).

Señales en la interacción social

Poco interés por relacionarse con otros niños.

Prefiere jugar solo o se involucra en actividades de forma paralela, sin interacción.

Dificultad para comprender normas sociales básicas (turnos, compartir, esperar).

Poca expresión emocional hacia los demás o dificultad para interpretar emociones ajenas.

Señales en el comportamiento

Conductas repetitivas (alinear objetos, aleteo de manos, balanceos).

Intereses muy restringidos o intensos por temas específicos.

Resistencia a cambios en rutinas o actividades.

Reacciones inusuales a estímulos sensoriales (molestia excesiva por ruidos, olores, luces o texturas).

Señales en el aprendizaje y juego

Juego simbólico limitado o ausente (no simula cocinar, conducir un coche, etc.).

Dificultades para comprender instrucciones colectivas.

Atención centrada en detalles poco relevantes del material escolar.

Estas señales no son un diagnóstico, pero sí son indicadores de alerta que nos van a sugerir una derivación hacia los especialistas para su evaluación, pueden variar en intensidad y forma según el niño. Si un docente observa varias de ellas de manera persistente, lo recomendable es registrarlas sistemáticamente y comunicar a la familia, sugiriendo una valoración por profesionales especializados (psicología, neurología, fonoaudiología).

En el registro debemos de:

Observar de manera continua durante varias semanas.

Registrar fecha y contexto de las conductas (actividad, momento del día, compañeros presentes).

Si se marcan varias casillas en diferentes áreas, informar a la familia y derivar a un especialista.

Una iniciativa de

Grupo Anaya
Siena
Fundación MAPFRE