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¿Hablar de salud mental y ansiedad en el aula ayuda o incentiva?
Hablar de salud mental en el aula no genera más ansiedad; al contrario, ayuda a comprenderla y a prevenirla. Cuando se ocultan estos temas, se transmite implícitamente la idea de que son algo “malo” o vergonzoso, lo cual aumenta el estigma y la sensación de soledad en quienes lo padecen.
Muchos estudiantes que experimentan ansiedad desconocen qué les ocurre. Esto puede llevarles a interpretar los síntomas como un problema físico (dolor de estómago, palpitaciones, mareos) o a pensar que son los únicos que se sienten así ante situaciones cotidianas como un examen, un viaje escolar o el conocer gente nueva. Saber que aquello que sienten tiene un nombre, que es una reacción común y que también les sucede a otros compañeros y compañeras, resulta tranquilizador y normaliza la experiencia.
Por ello, es recomendable abrir espacios en el aula para hablar sobre qué es la ansiedad, cómo se manifiesta y de qué manera nos afecta a todos, incluidos los docentes. Estos momentos de diálogo no solo favorecen la comprensión y la empatía, sino que también eliminan estigmas y ofrecen a los alumnos la oportunidad de expresar sus emociones sin sentirse juzgados.
Conocer la ansiedad y aprender a ponerle palabras permite afrontarla con mayor seguridad. Además, compartir experiencias y estrategias en un entorno seguro constituye una medida preventiva y promotora de salud mental en el centro educativo.
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