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¿Cómo interpreto si lo que expresa un alumno no tiene nada que ver con lo que dicen sus padres?
Ante todo, frente a cualquier fenómeno humano que implica a varias personas, van a existir distintas perspectivas interpretativas. Esos enfoques diferenciales, pueden estar motivados tanto por el interés propio de una de las partes, como por causas ajenas a la ganancia personal, siendo netamente involuntarios e inintencionados. A su vez, bien es sabido que el comportamiento de los alumnos, al igual que ocurriría con cualquier persona, se expresa de modo distinto en función del contexto, sustanciándose en comportamientos fuera del hogar diferentes -y hasta opuestos- a lo desarrollado y conocido por sus padres.
Así, resulta habitual encontrar discrepancias entre lo reportado por el alumnado respecto a lo aportado por sus progenitores. Habitualmente, suele producirse por distintas causas, las cuales, en algunos casos, se pueden presentar de modo compatible o solapado:
— Existe una disonancia debida a esquemas cognitivos y axiológicos (valores) que se enfrentan, entre padres e hijos, derivando en un dualismo interpretativo frente a un mismo hecho.
— El alumno intenta forzar la realidad con el fin de obtener un beneficio de ello.
— El alumno comunica algún problema que, no atreviéndose a gestionarlo con sus progenitores, prefieren ponerlo en conocimiento de sus educadores.
— El alumno reporta hechos que le preocupan, fiel a la realidad, destapando algunas anomalías que se estarían produciendo en el seno familiar.
— Las afirmaciones de los padres constituyen una reproducción objetiva de un asunto determinado, tratándose de algo que no interesa o molesta al hijo y sus intereses, y que, como consecuencia, resulta contradicho por éste.
— Los padres comunican a los educadores un problema que, por comodidad o incapacidad, delegan en el centro para que ayude a acometer su gestión.
— Los padres silencian problemáticas de sus hijos, incluyendo alteraciones y datos clínicos, por miedo a su posible estigmatización, dejando al centro la opción de detección y/o confirmación del problema en cuestión.
— Los padres exageran ciertas situaciones al sentirse desbordados, constituyendo una llamada de socorro hacia el centro educativo, como especialista y garante del adecuado desarrollo y educación de sus hijos, a la vez que institución en la transcurre una significativa parte de la jornada diaria.
De cualquier modo, no es infrecuente que exista también una discrepancia intraparental, descubriendo también disonancia interpretativa entre el padre y la madre, lo cual podría producirse por factores como:
— Uno de los progenitores pasa más tiempo con el hijo, implicando un contacto cercano que conlleva un mayor conocimiento de su situación y problemáticas.
— En situaciones de conflicto, el padre y la madre instrumentalizan al hijo, usándolo como arma arrojadiza para reproches y acciones vicarias en contra del otro progenitor.
— Uno de los progenitores es más sensible a una determinada cuestión que atañe al hijo, siendo, por su parte, minimizada, desdramatiza o normalizada por el otro progenitor.
En conclusión, resulta adecuado y necesario tanto desentrañar lo que compete a todas las partes -progenitores e hijos-, como, si fuera el caso, indagar datos recabados a través de otras fuentes de información.
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