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Pautas a progenitores

La familia representa el principal contexto de socialización y regulación emocional durante la adolescencia. En este contexto, el rol parental ad-quiere una importancia crucial en la configuración del equilibrio emocional, la identidad personal y la regulación de conductas del adolescente. El profesorado y el equipo de orientación pueden actuar como agentes mediadores ofreciendo pautas que potencien un estilo parental equilibrado, basado en la afectividad, la estructura y la autonomía. Por ello, desde el ámbito escolar, resulta fundamental establecer una relación de cooperación con las familias, basada en la confianza, el respeto mutuo y la corresponsabilidad educativa. Las pautas ofrecidas a los progenitores deben partir de un enfoque preventivo y orientador, lejos de modelos normativos o prescriptivos rígidos. Es importante acompañar sin juzgar, reconociendo las dificultades reales a las que muchas familias se enfrentan, sobre todo en contextos de alta demanda laboral, precariedad económica o escasa red de apoyo.

Una recomendación transversal es fomentar un estilo parental democrático, que combine el afecto incondicional con la firmeza en las normas. Los adolescentes necesitan sentir que sus figuras de referencia están disponibles emocionalmente, pero también que existen límites que les proporcionan seguridad estructural. En este sentido, establecer rutinas es-tables, promover el diálogo abierto, validar las emociones sin trivializarlas y ofrecer reconocimiento del esfuerzo más allá del resultado son prácticas altamente beneficiosas. Asimismo, es conveniente alertar sobre los riesgos de la sobreprotección o del abandono emocional: ninguno de los extremos favorece la autonomía ni el desarrollo de la resiliencia en esta etapa.

En situaciones de conflicto, el profesorado y los Equipos de Orientación pueden actuar como mediadores, proponiendo estrategias de comunicación efectiva, resolución de problemas y fortalecimiento del vínculo afectivo. También pueden orientar a las familias hacia recursos comunitarios o profesionales especializados.

El objetivo no es convertir a los padres y madres en expertos psicopedagógicos, sino empoderarlos como referentes significativos capaces de sostener, orientar y acompañar el proceso madurativo de sus hijos. Para ello, el centro educativo debe ser un espacio de acogida y formación parental, no sólo un lugar de evaluación y exigencia.

Una iniciativa de

Grupo Anaya
Siena
Fundación MAPFRE