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Cuando se nos manifiestan ideas autolíticas o de suicidio. ¿Cómo identificarlas? ¿Qué hacer?

No se trata de “recetar” ni de opinar sobre la medicación (eso es competencia médica), sino de comprender los efectos posibles para ajustar la práctica educativa y comunicarse eficazmente con familias a través de tutorías y solicitar un informe que ayude al profesorado emitido por profesionales de salud.

El docente no diagnostica ni ajusta la medicación, pero sí es un observador privilegiado del día a día del estudiante, y su información es esencial para que médicos y familias tomen decisiones informadas. Por esta razón, los docentes pueden anotar sus observaciones y registrarlas. En caso de detectar cambios en el alumno/a convendría establecer una coordinación multidisciplinar, que ayudará al profesional que le está medicando. Los posibles efectos que el profesorado puede observar son los siguientes:

La ideación suicida se define como la presencia de deseos de muerte y de pensamientos persistentes de querer acabar con la vida y representa la primera fase de los que se conoce como “conducta suicida”. El DSM V define la ideación suicida como aquellos pensamientos sobre autolesiones con la consideración deliberada o la planificación de las posibles técnicas para causar la propia muerte. El CIE 11 de la OMS la plantea como pensamientos, ideas o reflexiones en torno a la posibilidad de poner fin a la propia vida, desde pensar que uno estaría mejor muerto que es una idea suicida pasiva hasta la formulación de planes detallados para suicidarse, idea suicida activa. La ideación suicida es uno de los factores de riesgo de suicidio mas significativos y la depresión es uno de los predictores de la ideación suicida.

En la población adolescente la ideación suicida es impredecible y puede cambiar bruscamente de pasiva a activa. El suicidio es la primera causa de muerte violenta delante de los homicidios y los conflictos bélicos. Los hombres tienden a consumar el suicidio en mayor proporción y las mujeres lo intentan con mayor frecuencia. El suicidio es la segunda causa de muerte no natural entre jóvenes entre 15 y 25 años.

La teoría psicológica del suicidio parte de que un individuo para desear el suicidio debe percibir un sentido de pertenencia con la comunidad interrumpido (pertenencia frustrada) y notarse como una carga para los demás (carga percibida)

Las señales para identificar tanto las ideas autolíticas y suicidas son

Lenguaje negativo constante

Aislamiento social

Cambios de humor

Preparativos inusuales tales como despedidas, regalar pertenencias

Aumento del consumo de sustancias (alcohol y otras drogas)

Ante esta situación lo que tenemos que hacer es derivar cuanto antes a salud mental y desde el punto de vista del profesorado estar atento a la detección de estos síntomas para propiciar el acercamiento con el alumno y su familia.

Una iniciativa de

Grupo Anaya
Siena
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