33
El trastorno de pánico
El trastorno de pánico se caracteriza por la presencia de crisis de ansiedad intensas y recurrentes que aparecen de forma súbita, acompañadas de síntomas físicos (palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de falta de aire, mareo, dolor torácico, náuseas) y cognitivos (miedo intenso a perder el control, volverse “loco/a” o morir). Estas crisis suelen generar un fuerte malestar y pueden llevar a la persona a evitar situaciones en las que teme que se repitan, lo que limita su vida diaria (por ejemplo, miedo a ir al colegio, salir solo/a o usar transporte público).
En la infancia y la adolescencia, el trastorno de pánico puede confundirse con enfermedades médicas, ya que los/las menores describen con detalle las sensaciones físicas, lo que hace frecuente la consulta en urgencias pediátricas. Es clave realizar una evaluación psicológica y psiquiátrica adecuada para descartar causas orgánicas y confirmar el diagnóstico. El abordaje incluye psicoeducación, terapia cognitivo-conductual (para identificar y modificar pensamientos catastróficos, y aprender técnicas de relajación y exposición gradual) y, en algunos casos, tratamiento farmacológico supervisado por un especialista. La coordinación entre familia, escuela y profesionales de salud mental es esencial para apoyar al/a la menor y reducir el impacto en su desarrollo académico, social y emocional.

Recursos
Una iniciativa de



