Los incendios siguen cobrándose demasiadas vidas en España. Aunque 2025 deja cifras algo mejores que las del año anterior, la realidad continúa siendo preocupante: 226 personas fallecieron a causa de incendios y explosiones, 165 de ellas en viviendas. Cifras inadmisibles que nos recuerdan que aún queda mucho por hacer en materia de prevención.
Un año más, los datos ponen de manifiesto que las personas mayores de 64 años siguen siendo el colectivo más vulnerable, que la inhalación de humo y gases tóxicos es la principal causa de fallecimiento y que vivir solo multiplica casi por cinco el riesgo de morir en un incendio. Además, los meses más fríos concentran la mayoría de las víctimas y la mitad de las muertes en viviendas se producen durante la noche. Los aparatos y equipamientos eléctricos destacan como la causa probable más frecuente de los incendios mortales.
Estas son algunas de las conclusiones del Estudio de Víctimas de Incendios en España, una publicación que, en esta edición, cumple 16 años aportando información esencial para conocer los riesgos y mejorar la seguridad de las personas.
Porque conocer las causas y circunstancias de estos incendios es el primer paso para evitarlos. Y este sigue siendo, después de 16 años, el principal propósito de este estudio: convertir los datos en herramientas de prevención que ayuden a salvar vidas.
