Del impulso al impacto: el camino real de la innovación social

Te contamos como han evolucionado en el tiempo los ganadores de nuestros Premios a la Innovación Social Fundación Mapfre

Presentación de Aitheroscope, IA para la detección precoz de aterosclerosis

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Premios

Hay proyectos que empiezan con una idea. Y hay otros que nacen con una necesidad urgente: cambiar algo que no funciona. Desde hace nueve ediciones, los Premios a la Innovación Social Fundación Mapfre han puesto el foco precisamente en estos últimos. Iniciativas que no buscan solo crecer, sino resolver desafíos complejos: cómo hacer accesibles las ciudades, cómo mejorar la vida de las personas con enfermedades crónicas, cómo cuidar mejor en una sociedad que envejece.

Pero el verdadero interés va más allá del momento del premio. Está en lo que ocurre después. Hoy, al mirar la evolución de los proyectos ganadores, aparece una historia coral, diversa y profundamente reveladora: la innovación social no sigue una línea recta, pero sí deja huella. Aquí te presentamos el recorrido de algunos de los proyectos que han pasado por nuestros premios.

Proyectos que trascienden su origen y se convierten en sistemas

Algunos de los ganadores han conseguido algo especialmente complejo: dejar de ser solo una solución concreta para convertirse en parte de un sistema.

Es el caso de NaviLens, ganador de la 2ª edición, que ha llevado su tecnología de señalética accesible mucho más allá de proyectos piloto. Hoy está presente en decenas de ciudades y redes de transporte, ampliando su alcance hacia nuevos ámbitos como el packaging o los espacios culturales. Su evolución muestra cómo una idea nacida para

mejorar la autonomía de las personas con discapacidad visual puede integrarse en infraestructuras urbanas reales.

Algo similar ocurre con PEGASI, ganador de la 8ª edición, que ha ido evolucionando desde una herramienta de apoyo al paciente oncológico hacia una plataforma clínica completa. Actualmente actúa como un sistema de información que acompaña el diagnóstico y tratamiento del cáncer, con impacto en hospitales de varios países.

También Wheel the World, ganador de la 4ª edición, ha ampliado su propuesta inicial de turismo accesible hasta convertirse en una referencia en la verificación de accesibilidad a nivel global, combinando datos, alianzas y tecnología para transformar la experiencia de viajar.

Personas con movilidad reducida disfrutando de turismo accesible con Wheel the World

En todos ellos hay un patrón común: la innovación crece cuando se conecta con la realidad existente.

Iniciativas que consolidan su camino y encuentran su equilibrio

No todos los proyectos evolucionan hacia grandes infraestructuras. Muchos lo hacen desde otro lugar: el de la consolidación paciente, sostenida, adaptativa.

MJN Neuroserveis, ganadora de la 1ª edición, es un buen ejemplo. Nacida en el ámbito de la salud digital, hoy se encuentra en un momento clave de transición hacia la comercialización de sus dispositivos para epilepsia en Europa. Su recorrido refleja el tiempo que requiere convertir la innovación médica en una solución real para los pacientes.

Equipo de MJN Neuroserveis, proyecto de innovación en salud digital y epilepsia

En la misma línea, Pensium, ganador de la 3ª edición, ha logrado abrir una vía innovadora para afrontar uno de los grandes retos sociales: el coste de los cuidados. Su modelo financiero, basado en anticipar ingresos del alquiler, ha ido ganando estructura e institucionalización.

O Kuvu, ganadora de la 5ª edición, que ha convertido la convivencia intergeneracional en una herramienta concreta frente a la soledad no deseada y la dificultad de acceso a la vivienda, apoyándose cada vez más en alianzas institucionales y proyectos territoriales.

Estos proyectos no crecen de forma explosiva, sino que lo hacen con otra lógica: la de la sostenibilidad social y el impacto a largo plazo.

Innovaciones que avanzan en silencio, pero construyen el futuro

En el ámbito de la innovación social, hay avances que no siempre son visibles de inmediato. Son proyectos que requieren validación científica, desarrollo tecnológico o adaptación regulatoria, y cuyo impacto se mide en horizontes más amplios.

Medicsen, ganadora de la 4ª edición, continúa trabajando en el desarrollo de su parche inteligente para la administración de fármacos sin agujas, todavía en fase clínica.

Cocoon, ganadora de la 8ª edición en movilidad, desarrolla un sistema de seguridad infantil basado en airbag inteligente que sigue avanzando hacia su preparación industrial.

Ponente participando en un evento de innovación social y emprendimiento
Emprendedora social en una charla sobre innovación y transformación social

Más reciente, Aitheroscope (Horus ML), ganador de la 9ª edición, aplica inteligencia artificial para detectar de forma precoz la aterosclerosis, una de las principales causas de enfermedad cardiovascular, y ya ha sido validado clínicamente en hospitales españoles.

Todos ellos comparten una característica: trabajan en la frontera del conocimiento, donde el impacto potencial es enorme, pero el camino exige tiempo.

El valor del recorrido: aprendizaje, adaptación y propósito

El análisis conjunto de los proyectos revela algo importante: no existe una única forma de tener éxito en innovación social.

Algunas iniciativas escalan. Otras se transforman. Otras encuentran su impacto en contextos específicos. Y todas, en mayor o menor medida, contribuyen a generar conocimiento, abrir caminos y demostrar que es posible hacer las cosas de otra manera.

En este sentido, incluso los proyectos que han detenido su actividad forman parte de ese aprendizaje colectivo. Porque innovar implica también probar, ajustar y evolucionar.

Por qué Fundación Mapfre apuesta por la innovación social

Detrás de los Premios Fundación Mapfre hay una convicción clara: los grandes retos sociales necesitan nuevas respuestas.

No basta con reconocer buenas ideas. Es necesario acompañar procesos, conectar ecosistemas y dar visibilidad a quienes están construyendo soluciones desde lo social, lo tecnológico y lo humano.

El recorrido de estos proyectos lo confirma: cuando la innovación se orienta al impacto, cuando conecta con necesidades reales y cuando encuentra el entorno adecuado para crecer, puede transformar mucho más que un sector. Puede mejorar la vida de las personas.

Además, junto a los ganadores, hay todo un ecosistema de iniciativas que han pasado por los Premios Fundación Mapfre —muchas de ellas sin alzarse con el galardón— y que hoy también están construyendo impacto desde sus propios caminos. Desde nuestra Red Innova de Fundación Mapfre seguimos compartiendo experiencias y aprendizajes y nos alegramos también con sus éxitos. Hay proyectos que han aprovechado la visibilidad, la red de contactos o el impulso inicial para seguir creciendo, consolidar sus soluciones o abrir nuevas líneas de trabajo. Pronto os contaremos más de ellos. Porque en innovación social, el valor no reside solo en quién gana, sino en todo lo que se activa alrededor.

Y es que innovar, especialmente cuando se trata de responder a grandes retos sociales, no siempre es un recorrido sencillo. Hay proyectos que necesitan adaptarse, reinventar su modelo o encontrar nuevos contextos donde encajar mejor. Forma parte del proceso. Cada ajuste, cada giro, cada aprendizaje contribuye a fortalecer el sistema en su conjunto. Porque incluso cuando el camino cambia, la intención permanece: avanzar, mejorar y seguir buscando soluciones que importan.