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Bores, Francisco

Nacimiento: Madrid, 1898

Fallecimiento: París, 1971

Descripción:

Empezó las carreras de Ingeniería de Caminos y de Derecho, que abonó para matricularse en 1916 en la academia de pintura de Cecilio Pla. Permaneció allí tres años, junto a artistas como Cossío, Ángeles Ortiz y Peinado. Tras ser rechazado en la Exposición Nacional de 1921, hizo su primera exhibición un año después en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Al año siguiente se unió al ultraísmo. Entonces comenzó su colaboración con distintas publicaciones −Alfar, Horizonte, Cruz y Raya, Índice, Sí, España, Revista de Occidente−, con xilografías de acento expresionista y temática española de “veta brava”. En esas fechas asistía a la academia libre de Julio Moisés, donde coincidió con Dalí y Benjamín Palencia. Frecuentaba distintas tertulias, así como el entorno de la Residencia de Estudiantes, cuyo cosmopolitismo reflejaron sus obras, junto a su atracción por el mundo del folclore, de lo gitano y del toreo.

En 1925, tras participar en la Exposición de Artistas Ibéricos, decidió trasladarse a París. Allí dirigió su mirada hacia los surrealistas y el fauvismo de Derain y Matisse, y fue incorporándose a su vida cultural. Celebró su primera exposición en París en la Galerie Percier, motivo del primer artículo elogioso hacia su obra, escrito por Tériade en Cahiers d’Art.

Después de un viaje a Grasse y Cros de Cagnes en 1929, abandonó el giro hacia la abstracción que estaba iniciando y se decantó por lo que denominó “pintura-fruta”, un retorno a lo real basado en la línea, el color y la luz, con una temática centrada en los niños, las mujeres y el campo. En 1930 participó en dos colectivas: en el MoMA de Nueva York y en el casino de San Sebastián. En 1931 firmó un contrato con la galería parisina Vavin-Raspail, donde expondría en repetidas ocasiones.

En torno a 1934 inició su “cuarta época”, caracterizada por el eclecticismo y la sensualidad del color. Sus obras se expusieron en París, Londres y Estados Unidos. En 1935 firmó un contrato con Kahnweiler. Ese año regresó con su familia a Madrid, donde permaneció hasta el estallido de la Guerra Civil. Volvieron entonces a París, para marcharse de nuevo con la Segunda Guerra Mundial. Se inició entonces la etapa más prolífica de su trayectoria: bodegones, paisajes mediterráneos, escenas infantiles, cuadros de género, conversaciones y mujeres llenaron sus obras, marcadas por una luz que atraviesa el lienzo.

En los años cincuenta adoptó el llamado “estilo blanco”, donde, rodeándolos de claridad, abstraía los motivos hasta su máxima expresión. En 1966 le nombraron Officier de L’Ordre des Arts et des Lettres. En 1971 inauguraba, en la Galería Theo de Madrid, su primera exposición en España desde que abandonara el país cincuenta años atrás.

Noemi de Haro