“En nuestro centro los niños y jóvenes se encuentran en un ambiente de seguridad, en el que se sienten arropados”

En nuestro centro los niños y jóvenes se encuentran en un ambiente de seguridad, en el que se sienten arropados En nuestro centro los niños y jóvenes se encuentran en un ambiente de seguridad, en el que se sienten arropados

Desde el año 1997, Fundación Dharma es el apoyo y hogar en Bogotá (Colombia) de niños y jóvenes con escasos recursos que padecen cáncer. Su actual gerente y directora, Myriam Duque, lleva 16 años vinculada a la ONG, desde que una experiencia personal cercana le llevó a conocerla. Desde entonces hasta ahora, ha desempeñado diversos cargos y funciones en la entidad.

Recientemente Myriam Duque, visitaba Fundación MAPFRE -que apoya desde hace más de 5 años a la entidad- donde nos relató con detalle la labor que realizan.

Fundación MAPFRE: ¿Qué destacaría del proyecto un Hogar para niños con cáncer en Bogotá, de Dharma?
Myriam Duque: Sobre todo, el acompañamiento con los jóvenes y niños que tenemos en el centro. Les brindamos apoyo a lo largo de su enfermedad e intentamos hacerles la vida lo más normal posible, buscando el alivio en la sintomatología causada por el tratamiento y por la enfermedad misma. Además, aunque suene duro oírlo, les ayudamos en la preparación a la muerte, hablando mucho con ellos y estando siempre presentes para que lo vivan como algo natural, sin miedo, sabiendo que no están solos. Algunos de los chicos no tienen familia o vienen de familias desestructuradas que no pueden atenderlos por lo que, de alguna manera, nos convertimos en ese apoyo tan necesario.

FM: ¿Cómo ayudan a los niños y jóvenes que llegan al centro?
MD: Tenemos unas instalaciones donde les acogemos, junto con sus familias, que los acompañan por temporadas. La mayoría son chicos que vienen de diferentes regiones del país y les damos un hogar. Les brindamos además una atención integral, atendiéndolos en su enfermedad, en su evolución, así como en su educación y su futuro laboral. Además, Dharma se encarga de realizar las solicitudes pertinentes en materia legal para la mejora en la atención de estos pacientes, poniendo la atención en la aprobación de leyes que protejan tres aspectos fundamentales: la detección temprana de la enfermedad, facilitar el inicio del tratamiento lo más rápido posible y garantizar realizarlo de forma completa.

FM: Y ¿cómo aprecian ellos la asistencia que reciben de Dharma?
MD: Ellos se sienten acompañados y cerca de personas que están pasando por lo mismo, con la posibilidad de compartir experiencias. Pasan una media de tres años con nosotros, pero algunos, pasado un tiempo, si recaen en la enfermedad, nos piden volver al centro para morir en nuestra compañía. En este sentido creemos que la asistencia es positiva porque se sienten en un ambiente de seguridad y confort en el que son siempre atendidos y se sienten arropados.

Permanentemente los apoyamos, además en la consecución de becas para estudios superiores, de manera que construyan un futuro que les permitirá una calidad de vida para ellos y sus familias, cuando logran sobrevivir a la enfermedad.

FM: En todo este tiempo de apoyo ¿Cómo definiría la colaboración Fundación MAPFRE con Dharma?
MD: Excelente. Hemos contado con un gran apoyo por parte de Fundación MAPFRE, convirtiéndose en los últimos años en el principal benefactor de nuestro proyecto. Gracias a su contribución con nuestro proyecto, continuamos realizando nuestra labor con menos carencias.

FM: ¿Qué importancia adquiere el voluntariado en el día a día de Dharma?
MD: Para nosotros el voluntariado es esencial porque realizan una labor de acompañamiento muy importante. A día de hoy, se encarga principalmente de cubrir las tardes realizando diferentes actividades con nuestros jóvenes. Entre otras, ven películas o les dan clases de manualidades, de fotografía o de ortografía. De esta manera los niños salen de la rutina y aprenden cosas nuevas. Se trata de un voluntariado puntual que con el tiempo queremos que se convierta en columna vertebral de nuestro proyecto.

FM: ¿Cuáles son los proyectos de Dharma a corto o medio plazo?
MD: Tenemos en mente poner en marcha un vivero vertical para que los chicos puedan aprender sobre plantas y encargarse de su mantenimiento. Además, nos gustaría ampliar el voluntariado y, sobre todo, continuar con nuestro trabajo para mejorar las condiciones de vida de niños y jóvenes que se encuentran en estado de indefensión, garantizándoles algo que puede ser mínimo pero que les es muy necesario y es un acompañamiento con algo de seguridad, con una mirada compasiva y cercana a cada uno de ellos y sus familias.