Tema 1

Alcohol y Drogas

Alcohol y Drogas Alcohol y Drogas

Toma nota:

  • El riesgo de accidente se duplica con una tasa de alcoholemia de 0,5 gr./l (que es el límite legal).
  • El alcohol está presente en el 50 por ciento de los accidentes mortales.
  • Más del 60 por ciento de los fallecidos por esta causa son jóvenes.

Alcohol, tolerancia “cero” porque…

no hay una cantidad de alcohol inocua. Existe un límite legal a partir del cual hay sanciones, pero desde la primera copa, desde la primera cerveza, el alcohol juega en nuestra contra. El alcohol disminuye tus capacidades para conducir desde la primera gota y sin que te des cuenta.

Seguro que recuerdas aquello de “si bebes no conduzcas” o “con el alcohol, tolerancia cero”..., pero a veces da la sensación de que, de tanto oír esas advertencias, ya no les hacemos caso. Por eso, basta de lemas. Te daremos sólo un dato: más de la cuarta parte de los fallecidos en accidentes de tráfico han sido jóvenes que habían bebido. ¿No te parece convincente?

No hagas trampas. No te hagas trampas a ti mismo.

¿Te estás preguntado cómo no dar positivo en un control? Éste es un gravísimo error. La pregunta correcta sería: ¿cuál es la tasa recomendable para ir seguro? Y la única respuesta posible es 0,0. Grábate a fuego que esa es la tasa más segura.

Lo que es legal…, y lo que es recomendable.

En España la tasa de alcoholemia permitida es de 0,5 gr. de alcohol por cada litro de sangre, que equivale a 0,25 mg de alcohol por litro de aire expirado (una medida menos precisa, pero que es la medición de los alcoholímetros que usan generalmente las autoridades, por ejemplo, la Guardia Civil de Tráfico). Pero ¡cuidado!, si eres conductor novel, y si eres joven este puede ser tu caso, la tasa baja a 0,3 gr./l. y 0,15 mg/l. respectivamente.

Recuerda que someterse a la prueba de alcoholemia es obligatorio, ya sea en un control preventivo, si has cometido una infracción o estás involucrado en un accidente.

El “puntito”

Ya te hemos dicho que el alcohol está presente en el 50 por ciento de los accidentes mortales pero, ¿de verdad crees que esos conductores iban tan borrachos que apenas se tenían en pie? Pues no, porque el mayor peligro del alcohol, es que aún en pequeñas cantidades, reduce tus reflejos, tu concentración, y provoca una euforia que invita a la imprudencia. Entre la primera copa y la borrachera de no mantenerse en pie, hay una fase de euforia especialmente peligrosa en la que te crees un superdotado y, además, te empeñas en demostrarlo. Si vas con un amigo y te dice que no está bebido y que solo tiene un “puntito”, hazle un favor a él y hazte un favor a ti: llamad a un taxi.

Drogas

  • Uno de cada cuatro conductores conduce bajo los efectos de las drogas.
  • Las drogas legales, como el alcohol y el tabaco, también son peligrosas.
  • Un 30 por ciento de los conductores conducen tras tomar medicamentos que, en su mayoría, reducen los reflejos.

Lo que es legal, lo que es ilegal y lo que es recomendable.

¿Bebes? ¿Fumas? ¿Te drogas? Lo primero, vamos a diferenciar entre drogas legales e ilegales, pero sin olvidar en ningún momento que TODAS son drogas. Estadísticamente, el alcohol es especialmente pernicioso por sus efectos y por su mayoritaria aceptación social. 

Pero el tabaco también es una droga, y la nicotina es un estimulante del sistema nervioso central. En un primer momento te puede parecer que es bueno para conducir, pero la realidad es diferente: te sientes menos cansado, pero sobrevaloras tus capacidades y no evalúas bien los riesgos.

No olvidemos tampoco los peligros de fumar mientras se conduce: el simple hecho de encender un cigarrillo y perder la vista de la carretera, o de que se te caiga encima la brasa… Y eso sin hablar de los graves problemas de salud que provoca.

Drogas ilegales: ¿Sabes lo que provocan en tu cuerpo?

Ni tú ni nadie sabe lo que puede provocar la droga, sea la que sea, en tu organismo. Cuando una persona sin escrúpulos te vende la última pastilla de moda no te da un prospecto que explique su composición o sus efectos secundarios. Esto es un curso para ser mejor conductor, así que no te vamos a hablar de los peligros que tienen las drogas para tu salud y la adicción que producen (eso ya lo sabes tú), pero sí del riesgo que suponen para la conducción.

Cualquier droga, aún en cantidades muy pequeñas, puede producir estos efectos:

  • Estados de euforia o depresión.
  • Ansiedad.
  • Disminución de la atención.
  • Somnolencia.
  • Disfunciones en la coordinación de movimientos.
  • Alteración de la percepción de la realidad.

Como puedes deducir, con cualquiera de estos síntomas serías un peligro al volante.

Medicamentos

Algunos medicamentos también son drogas, que aunque legales, reguladas y sometidas a prescripción facultativa, también pueden alterar tu capacidad para conducir. Pero en el fondo da igual si se consideran drogas o no, lo importante es saber el efecto que causan. En este caso la información es tu mejor arma: lee el prospecto y consulta al médico o al farmacéutico si tienes alguna duda. Y, en todo caso, si no te sientes en plenas facultades físicas o emocionales, no conduzcas.

Tienes que tener un especial cuidado si padeces una enfermedad crónica que requiere medicación. En este caso es aún más importante que tengas toda la información. Te parecerá increíble, pero un 75 por ciento de las personas que tienen que medicarse regularmente no han recibido información adecuada acerca del efecto de los medicamentos que toman sobre la conducción. En tu mano está que este porcentaje se reduzca y que, de momento, tú seas del 25 por ciento que sí tiene ese conocimiento.

De manera general y a modo de resumen, toma nota de estos consejos:

  • Autorecetarse puede ser malo para tu enfermedad, pero también puede causar efectos inesperados que mermen tus capacidades al volante.
  • No mezcles medicamentos sin consultar al médico o al farmacéutico, y tampoco los mezcles con alcohol o, peor aún, con otras drogas.
  • En esto, como en casi todo, es bueno conocerse a uno mismo y detectar si una medicina te provoca efectos secundarios adversos.
  • No quites importancia a las advertencias que se hacen en los prospectos de las medicinas.
  • Y si tienes una enfermedad crónica, nunca interrumpas el tratamiento por tu cuenta, infórmate muy bien de la influencia que puede tener en la conducción y consulta a tu médico cuando tengas dudas.