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Viñes, Hernando

Nacimiento: París, 1904

Fallecimiento: París, 1993

Descripción:

Nació en el seno de una familia de ascendencia catalana y guatemalteca (su madre era hija del ex presidente de Guatemala) y se crió en un ambiente culto frecuentado por personalidades como RavelManuel de Falla o Joaquín Rodrigo. Su tío, Ricardo Viñes, pianista renombrado, le pondría en contacto con los círculos artísticos parisinos.

En 1915 se trasladó con su familia a Madrid, donde residió hasta su marcha en 1919 a París. Por consejo de Picasso, amigo de su padre, inició una formación artística sólida, aunque fuera de los convencionalismos de la École des Beaux-Arts. En 1919 se inscribió en la Academie Art Sacré, donde sus maestros fueron Maurice Denis y Georges Desvallières, y asistió a la Academie de La Grande Chaumière. En 1922 continuó su formación en la academia de André Lhote y con Gino Severini. Sus bodegones, paisajes y personajes religiosos de 1921-1925 presentan influencias cubistas. En 1923 realizó, junto con Lanz y Ángeles Ortiz, los decorados y el vestuario de El retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla. En esa época, influida por Picasso, su pintura atravesaba una fase clasicista.

Empezó a interesarse por el surrealismo en 1926, aunque nunca abandonó ciertos ecos cubistas. Gracias a Ángeles Ortiz, se introdujo en el círculo de la Escuela de París. Participó en varias exposiciones colectivas con Picasso, Beaudin, Bores, Fenosa y Suzanne Roger. Además, desde 1924 conocía a Zervos y Tériade, los dos críticos de Cahiers d’Art, que le brindaron su apoyo. A partir de entonces serían frecuentes sus exposiciones en las galerías Max Berger y Percier, y en esta última celebró su primera individual en 1928.

A principios de los años treinta redescubrió el fauvismo y a Bonnard. El carácter intimista y sensual de su obra de entonces coincidía con su matrimonio con Lulu Jourdain. Durante la Segunda Guerra Mundial, su obra no obtuvo el reconocimiento esperado. Por un tiempo se apartó de la pintura y, para subsistir, dio clases de guitarra flamenca. Volvió a España cuando, en 1965, el Museo de Arte Moderno le dedicó una retrospectiva. Dos años después firmó un contrato con la Galería Theo, en la que expuso de forma continua desde entonces. También mostró su obra en la Sala Dalmau de Barcelona y la Galería Ruiz de Santander.

Sus exposiciones se sucedieron desde entonces y su obra empezó a ser adquirida por distintos museos. En 1985, tras someterse a una importante operación quirúrgica, el Ministerio de Cultura le concedió la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Hasta su muerte, en 1993, creó unos paisajes de gran luminosidad y versatilidad en sus transparencias y tintas, que recuerdan a los realizados por la Escuela de Barbizon.

Noemi de Haro