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Sandalinas, Joan

Nacimiento: Barcelona, 1903

Fallecimiento: Barcelona, 1991

Descripción:

Su formación transcurre en su ciudad natal; primero, en el Ateneu Obrer y, después, en el Cercle Artístic de Sant Lluc, donde coincide con el futuro crítico de arte Sebastià Gasch. Presenta al público su obra por primera vez en la Exposició Municipal d’Art de 1923. La Dictadura de Primo de Rivera cancelará las exposiciones municipales de arte barcelonesas y Sandalinas perderá la oportunidad anual de mostrar sus cuadros. Durante toda su vida, desarrolla su dedicación a la pintura en paralelo a su trabajo en la empresa Telefónica, que mantiene hasta retirarse.

Destacan entre sus primeros lienzos aquellos en los que se aprecia el impacto del cubismo y el futurismo, así como paisajes urbanos de cierto tono metafísico. En otras obras se acerca a un surrealismo que cabría calificar de silencioso. En 1929, Sebastià Gasch le dedica un elogioso artículo en la revista de vanguardia L’Amic de les Arts, de la que Sandalinas fue colaborador gráfico, y otro dentro del ciclo titulado “Pintura catalana” que publica en la madrileña Atlántico. Expone ese mismo año en el Saló de Tardor, celebrado en la Sala Parés de Barcelona. A raíz de esta muestra, Josep Dalmau le invita a participar en la Exposición de arte abstracto y después en la Exposición de arte moderno nacional y extranjero, junto a importantes artistas internacionales.

Con la Segunda República se restablecen las exposiciones municipales de arte en Barcelona, y Sandalinas participa en el Saló de Montjuïc de 1932. No volverá a concurrir a estas muestras. En la posguerra, además de volver sobre temas de su pintura anterior, realiza paisajes de los alrededores de Barcelona, numerosas obras que hacen presente a De Chirico y otras abstractas, con las que participa en colectivas significativas, como los Salones de Octubre, en el primero de los cuales, celebrado en 1948, expone obras radicalmente constructivistas.

Su vinculación entre 1951 y 1954 al grupo Inter-Nos integrado, entre otros, por Eduard Alcoy y Joan Hernández Pijuán le lleva a participar en la muestra que éste realiza en 1953 en el Museu de Granollers, una iniciativa que consigue captar la atención de la prensa barcelonesa.

Siendo uno de los pintores más relevantes y, sin embargo, peor conocidos de la primera vanguardia catalana, la reivindicación de su figura se inicia en 1983 de la mano del historiador y crítico de arte Francesc Miralles, que en 1986 está a cargo de la retrospectiva que Caja Madrid dedica al pintor en su sede barcelonesa.

Isabel Menéndez