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Barradas, Rafael

Nacimiento: Montevideo, 1890

Fallecimiento: Montevideo, 1929

Descripción:

Aunque vivían en Uruguay, los padres de Rafael Pérez Giménez eran españoles. La actividad pictórica de su padre le puso en contacto con el arte desde pequeño, motivo por el que quizá eligió el segundo apellido paterno, Barradas, como nombre artístico. Aunque no recibió formación académica, ya en su juventud participó en las tertulias frecuentadas por los literatos más destacados de Uruguay. Hizo sus primeras exposiciones en 1910, al tiempo que colaboraba como ilustrador en distintos periódicos y revistas de Montevideo y Buenos Aires.

En 1913 viajó a Italia, donde conoció a Marinetti y los futuristas. Más tarde en París, se interesó por el cubismo. Luego, en Barcelona –tras una estancia en Zaragoza en la que colaboró en los eventos artísticos de la ciudad–, Barradas se ganó la vida trabajando para varias editoriales como ilustrador, entre otras, de las obras de Salvat-Papasseit. Allí conoció a su compatriota Joaquín Torres García, con quien expuso en las Galeries Dalmau. En 1918 presentó en las Galeries Laietanes una nueva concepción estética: el vibracionismo, una interpretación, propia y renovadora, del dinamismo futurista mezclado con influencias del orfismo y el cubismo; una estética que representaba la vida urbana con un cromatismo intenso y expresivo.

En 1918 se trasladó a Madrid, donde, ante la práctica inexistencia de un mercado para el arte de vanguardia, vivió de la ilustración de libros, la elaboración de juguetes y la realización de escenografías y carteles para el teatro Eslava, además de incorporarse al ambiente vanguardista de la capital. A raíz de su exposición en la sala del Ateneo en 1919, Guillermo de Torre le atrajo al ámbito del ultraísmo, una de las manifestaciones vanguardistas más importantes del momento en el país. Barradas fue el ilustrador del Manifiesto Ultraísta Vertical del propio De Torre, aparecido en noviembre de 1920 en la revista Grecia y firmado también por Norah Borges, Paszkiewicz, Jahl, los Delaunay y Vázquez Díaz. Participó en las veladas del movimiento y colaboró con dibujos y xilografías en las tres principales revistas del grupo ultraísta: Reflector (1920), Ultra (1921-1922) y Tableros (1922). También, junto a Miró, ilustró el único número de Art Voltaic, de Salvat-Papasseit.

En 1922, su obra dio un giro, comenzando a reflejar una nueva concepción que denominó planismo y que implicaba un cierto “retorno al orden” y una figuración sombría con los trabajadores como protagonistas. Era el comienzo de la serie Los Magníficos. En 1924, Eugenio d’Ors lo situó en la sala de privilegio de su Salón de los Once, entre Gutiérrez Solana y Gris. En la primera exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos, celebrada en Madrid en 1925, Barradas fue reconocido como el verdadero emblema del arte nuevo. En un delicado estado de salud, Barradas regresó a Uruguay en 1928.

Noemi de Haro