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Charchoune, Serge

Nacimiento: Buguruslán, Rusia, 1886

Fallecimiento: Villeneuve-Saint-Georges, Francia, 1975

Descripción:

Desde pequeño se sitió fascinado por la música, la poesía y la pintura, y, aunque decidió dedicarse a esta última, nunca abandonó las otras dos. Al suspender el examen de ingreso de la Escuela de Bellas Artes de Kazan por no saber dibujar, su padre le envió a distintas academias en Moscú. Allí descubrió a los impresionistas en el Galería Tretiakov, al tiempo que conoció la literatura y la pintura de vanguardia gracias a las exposiciones que tuvieron lugar en 1910. Todo ello afianzó su vocación artística.

Ese mismo año, el ejército le reclamó, pero, en 1912, decidió desertar. Tras un periplo atravesando Europa, se refugió en París. Se inscribió en la academia La Palette, frecuentada por los cubistas, y allí conoció a la que sería su compañera: la escultora Helena Grünhof.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la pareja se trasladó a España. Permanecieron en Barcelona hasta 1917. Durante ese tiempo, Charchoune quedó impresionado por la cerámica pintada, los azulejos y el arte hispanomusulmán. Inició entonces su etapa “Art ornemental”, añadiendo a su pintura geométrica elementos en oro y plata.

En 1917 entró en contacto con el movimiento Dadá a través de Picabia. Asistió al escandaloso Festival Dadá de la sala Gaveau y, a partir de entonces, participó en todas las actividades del grupo; en 1921 fue el encargado de matar a Barrès en la célebre escenificación del Proceso a Maurice Barrès que realizaron los dadaístas en la Salle des Sociétés Savantes. Se conocen pocos cuadros de su aventura dadaísta, aunque sí excelentes dibujos con variaciones sobre un mismo tema. En esa época inició además su faceta literaria en ruso. En 1921 editó con doce ilustraciones propias su primer libro con el poema Foule immobile, que Soupault le ayudó a traducir y que tuvo gran acogida entre los dadaístas.

En 1922 se encontraba en Berlín. Sus contactos con Dadá se hicieron más episódicos y su estilo cambió completamente, aproximándose al cubismo analítico (“cubisme ornemental”). Aunque su intención inicial era participar en la Revolución rusa, el relato de Isadora Duncan le disuadió; no así a Helena Grünhof, que marchó a Rusia.

Un año más tarde, Charchoune volvió a París, hizo ilustraciones para revistas y siguió viviendo su dadaísmo en solitario. Entonces entró en contacto con la antroposofía del filósofo Rudolf Steiner, que impregnó su vida y su obra, influencia a la que se sumó la de Ozenfant.

Tras el aislamiento y desaliento de los años treinta, el artista se recuperó la década siguiente, cuando encontró un taller y pudo vender algunos lienzos. El agua y la música fueron su fuente de inspiración a partir de entonces y las exposiciones se sucedieron. En 1971, el Musée d’Art Moderne parisino organizó su primera retrospectiva.

Noemi de Haro