Nutrición, salud y formación para que más de 400 menores salgan de la pobreza

La asociación Pan y Amor forma a menores en situación de vulnerabilidad en Managua, Nicaragua

La asociación Pan y Amor forma a menores en situación de vulnerabilidad en Managua, Nicaragua La asociación Pan y Amor forma a menores en situación de vulnerabilidad en Managua, Nicaragua

En el colegio para hijos de trabajadores del Mercado Oriental de Managua, el centro de compras más grande de Centroamérica y uno de los lugares más peligrosos de Managua, la asociación Pan y Amor brinda comida y educación gratuita a más de 400 alumnos.

El colegio Pan y Amor promueve el acceso escolar de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Su programa pedagógico abarca tanto la formación académica como la educación en valores de convivencia y civismo.

El objetivo con estos menores es muy ambicioso. Darles educación de calidad, formación técnica, alimentación, bienestar en salud física, mental y emocional, reducción del trabajo infantil, de la violencia y de la pobreza. Y en muchos casos lo consiguen. El 85% de los alumnos acaba el bachillerato y de ellos, el 80% consigue un empleo. Entre los ex alumnos del centro se encuentran administrativos, contables, empresarios que han montado su propio negocio, como panaderías, licenciados en mecánica industrial, docentes de inglés e incluso una joven graduada en medicina.

Además para que la atención a los menores sea completa, también hay una escuela de padres, que sirve un apoyo fundamental a esas familias de escasos recursos.

Según las estadísticas sobre trabajo infantil, casi 400.000 menores de 18 años tenían un empleo en 2012, remunerado o no (última cifra oficial en Nicaragua). Estos menores, con trabajos precarios y poca formación, tienen pocas oportunidades de mejorar su calidad de vida o acceder a mejores empleos. La asociación Paz y Amor lucha para acabar con esta situación. Se empieza ofreciendo una alimentación equilibrada para estos niños de hogares en los que se pasa hambre siguiendo con el aprendizaje más básico, desde el aseo personal a la ortografía, lectura… Así estos menores pasan de estar marginados y sin opciones a tener oportunidades de aprender, formarse, y llegar a ejercer una profesión que les permita salir de la miseria.

Son muchos ya los jóvenes que se han graduado y en estos tiempos tan difíciles, han logrado encontrar buenos trabajos. Incluso algunos de ellos asisten a la universidad de noche o durante los fines de semana pagándose ellos mismos los gastos. También logran apoyar un poco a sus familias. Así acaban con el círculo de pobreza y son un ejemplo para sus hermanos, vecinos y toda la comunidad.