Niños y Seguridad Vial

Con nuestra conducta les enseñamos a ser adultos responsables

Con nuestra conducta les enseñamos a ser adultos responsables Con nuestra conducta les enseñamos a ser adultos responsables

Sabemos que por sus propias características, los niños están más expuestos a los peligros de la siniestralidad vial, tanto como peatones, como cuando son transportados en un vehículo. Además, en general, los niños son dispersos y no hay nada que les guste más que jugar. No importa si van caminando por la calle; o en el interior de un coche, jugando provocan con frecuencia situaciones de riesgo. Por otro lado, no tienen la capacidad de los adultos de evaluar los peligros. Ni siquiera la distancia, velocidad y procedencia de los vehículos que se les aproximan.

¿Qué podemos hacer para evitar que un solo niño más fallezca en un siniestro de circulación?

Sin duda, el primer paso es la concienciación de los adultos, sin olvidar la formación de los pequeños. Nosotros debemos asumir que somos plenamente responsables de su seguridad. Es importante que les llevemos de la mano por la calle cuando son pequeños, que elijamos e instalemos en los vehículos los sistemas de retención infantil adecuadas a la edad y asegurándote que no supera límites de peso y estatura para los que está homologado y los usemos de manera adecuada. Y, por supuesto, es nuestra obligación conducir con la mayor precaución para no poner sus vidas en peligro.

De nosotros depende convertirles en adultos responsables. Con nuestro ejemplo deben aprender conductas adecuadas para una movilidad segura. Si los niños nos ven ponernos el cinturón, ellos se lo pondrán. Pero recuerda que esta ecuación también se cumple a la inversa: si nunca nos lo ponemos, tampoco ellos querrán ponérselo.

No pongas en riesgo la vida de los niños. Ayúdanos a conseguir el Objetivo Cero.