Todo está en los libros

En el Día del Libro compartimos contigo el placer de la lectura

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Arte

El malogrado cantautor Luis Eduardo Aute escribió una canción cuyo título tomaba de un estribillo que decía “todo, todo, todo está en los libros”. El resto de la letra es una letanía en la que una detrás de otra se enumeran las grandes obras de la literatura universal, a través de los lugares míticos o reales descritos, de personajes que en un momento fueron de quien los concibió pero ahora son de todos, desde Don Quijote a Lord Jim, de Samarkanda a los campos de Soria. Me gusta esta canción, porque se queda con lo mejor de los libros, lo que nos hace crecer como personas, porque, lamentablemente, también los hay que han albergado contenidos que mejor hubiera sido que nunca se hubiesen puesto en negro sobre blanco, ideas que han derivado en guerras, odio, discriminación: eso también está en los libros.

Pero lo que más me gusta de Aute es que sutilmente nos transmite la magia de la lectura, ese continuo mediado por la imaginación que va de la creación del autor a la recepción del lector, que llena una y otra vez nuestros ojos de asombro, porque todo está en los libros, pero la imaginación de cada cual hace que cada uno de ellos sea todo lo diferente que su lector quiera. Cuando releo un libro siempre vuelvo a experimentar la misma sensación que tuve al hacerlo por primera vez, imagino lo mismo que imaginé, aunque ya debería saber que eso no va a suceder. Así siempre que lea 1984 pensaré que Winston Smith se negará a aceptar que 2+2 son 5, por mucho que los secuaces del ministerio del Amor le torturen, o que Santiago Nasar, a pesar de lo que se nos avisa desde el título y la primera frase de la novela, salva la vida.

La humanidad somos palabras, el discurso es lo que nos define, lo que guarda memoria de lo que hemos sido y avizora lo que queremos ser. Las palabras puestas unas detrás de otras tienen la capacidad performativa de imaginar y crear la realidad. La ciudad letrada al principio era un espacio muy limitado; pocos fueron los que disfrutaron de las enseñanzas de Sócrates. Luego solo unos pocos más pudieron acceder al registro escrito de las mismas. La escritura, la lectura y los libros eran espacios de poder, de la Iglesia, en sus abadías y monasterios, de reyes y nobles que en sus bibliotecas disfrutaban de lo que el común no podía.

Un espíritu, el del Renacimiento, y un invento, la imprenta, lo cambiaron todo. Desde ese momento, los monopolios del saber comenzaron a resquebrajarse y la ciudad letrada cada vez albergó a más personas; eran más los que leían y escribían, y, por ende, más los protagonistas de esa realidad que empezaba siendo discurso. Y sí, somos conscientes de que el sueño de la razón produce monstruos, pero también ha ayudado, de la Ilustración en adelante, a que la desigualdad, la pobreza y los poderes absolutos pierdan espacio. Ahora que los libros adquieren nuevos formatos, que salvan censuras y mediadores que puedan favorecer, o impedir, que el mensaje llegue, el poder será cada vez menos absoluto y arbitrario, pues serán más los que tengan acceso a todo tipo de lecturas; porque los libros son un almacén de buenas ideas que ponen en marcha ese motor que tenemos sobre los hombros y que cambia el mundo. Siempre han estado con nosotros, desde las inscripciones cuneiformes al epub, porque más allá de los formatos y al igual que el video no mató a la estrella de la radio, los libros siempre estarán con nosotros porque todo, presente, pasado y futuro, todo está en los libros.

¡Feliz día del libro!

Luis Miguel García Mora, director de publicaciones.

 

Música y literatura. Un encuentro constante a través del tiempo.

Bienvenidos a nuestra lista de reproducción más literaria. En 28 canciones recorremos grandes obras de la literatura universal, como El Quijote , Lolita o 1984, que han inspirado a músicos de todos los tiempos. Acompañados de Miles Davis, Camarón, Serrat, The Cure o RadioHead, entre otros, te invitamos a descubrir las palabras que se esconden en sus canciones.

En el Día del Libro, una vez más, la música y la literatura se unen.

Ponte los auriculares, sube el volumen y disfruta.