Inteligencia Artificial Emocional

La importancia de unir las emociones con la tecnología

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Recientemente estuve en MIT en el 1er congreso de Emotion AI, organizado por Affectiva, en el cual se compartió por primera vez todo el trabajo que se está realizando en la actualidad en la intersección entre las emociones y la inteligencia artificial. Es increíble que hasta ahora se habían mantenido las emociones en un segundo plano, siendo estas consideradas como algo superficial, cuando son estas sin ninguna duda la chispa de cualquier decisión inteligente o racional.

Emotion AI es un campo fascinante en el cual se están explorando actualmente tres frentes: la inteligencia emocional de las máquinas o robots, la inteligencia emocional entre la máquina y las personas y la inteligencia emocional entre persona y persona, usando a la tecnología como herramienta. Es este campo el que ha capturado enormemente mi atención.

Es sorprendente el avance tecnológico que se ha hecho hasta el momento, el cual permite a la máquina no sólo reconocer a través del vídeo si alguien está sonriendo, si está triste, enojado o contento, sino que le permite diferenciar si esta sonrisa es una de nerviosismo o de felicidad. Sus usos y áreas de oportunidad son tremendos, y dentro del campo de la medicina un gran ejemplo es su uso en el diagnóstico de la depresión. Al estar las personas continuamente con el móvil (según estudios recientes el uso promedio del smartphone en EEUU es de 4 horas diarias), es relativamente fácil el monitorizar las emociones de la persona que está utilizando el dispositivo. Evidentemente a lo largo del día pasamos por todas las emociones en múltiples ocasiones, pero a lo largo de los días y las semanas se pueden observar tendencias de comportamientos y por ende de emociones, que pueden prever una tendencia positiva o negativa. Si comienza uno a tener una espiral negativa, el dispositivo puede identificar y proyectar una tendencia y compartir esta con familiares o seres queridos. Estos pueden tomar acciones en una fase muy temprana, empatizando con la persona, acompañándola por los momentos difíciles que esté viviendo y reduciendo las posibilidades de que la tendencia siga su curso y le lleve a una posible depresión.

La depresión es una de las mayores enfermedades en la actualidad, afectando a más de 300 millones de personas en el mundo y aunque tiene un tratamiento complejo una vez detectada, la inteligencia artificial emocional puede jugar un rol preventivo fundamental. La inteligencia artificial emocional puede jugar cada vez más un rol fundamental en el rápido diagnóstico y con ello incrementar exponencialmente las alternativas de soluciones menos invasivas del paciente.

*Sobre el autor:
Max Oliva, profesor con formación postgrado e ingeniero, es un emprendedor internacional. Max es co-fundador de una de las redes de emprendimiento con mayor impacto en el mundo, Impact Hub. Desarrollando proyectos, e impartiendo clases y talleres en más de 20 países.