X

Maquieira, Fernando

Nacimiento: Puertollano (Ciudad Real), 1966

Descripción:

”Busco lo inesperado”, afirma el fotógrafo tras un tiempo de conversación, con contundencia y sorpresa a la vez, como quien descubre un regalo que siempre había deseado.
Fernando Maquieira hacía fotografías mucho tiempo antes de decidir ser fotógrafo, diez años antes de descubrir que ese arte era el que le sentaba como un traje a medida. Hacía fotografías para ganarse la vida mientras dedicaba su energía a la música. Cuando ahora mira hacia atrás, se da cuenta de que en aquel proceso creativo era necesario el consenso, el trabajo con otros, la comunión continua y continuada. Si bien el trabajo en equipo le sigue resultando atractivo, la independencia y la autonomía de la fotografía fueron dos de los aspectos que más le congratularon cuando sus objetivos cambiaron: la sensación de ser motor para sí mismo y no para otros. El poder, aunque este se vea contrarrestado con la responsabilidad y la soledad.

“Todo empieza en Walker Evans“. Viene de una tradición anglosajona que no es suya y de la que se ha ido desligando poco a poco. Las influencias van y vienen, aunque en la educación de la mirada estuvieron los anglosajones y ahora el protagonismo sea para los fotógrafos de los países del Este, tan puros en comparación con aquellos a causa de su aislamiento.

“Soy amante del fracaso. Me hace mejor”, afirma contundente. Maquieira llegó tarde a la fotografía, pasada la época del ego, el éxito y la prisa, como él mismo manifiesta. ”Había entendido que una carrera es una vida. No tenía prisa por situarme y todo fue fluyendo. El camino es lo que me hace feliz en esto”.

El punto de inflexión vino tras un viaje a México, donde -como era habitual- hizo fotos, pero en las que, al mirarlas a su regreso, vio algo más. Las mostró a algunas personas clave y, a partir de ahí, salió una exposición y una publicación: Veinte días México (2003). Ese fue el giro que determinaría que la fotografía había llegado para ser el centro de todo, para quedarse. Para este fotógrafo lo importante es la relación entre las imágenes y el discurso que surge del conjunto de ellas. La idea de crear dinámicas, un contraste donde se pueda contar una historia a través de ese conjunto, es una de las claves de su trabajo. De ahí que trabaje en series y que el libro le parezca el soporte perfecto, el objeto que permite la relación ““mágica””-como él la califica- entre las imágenes: “Es un aspecto psicológico de la fotografía que me interesa””, puntúa.

Cada día, el fotógrafo sale de patrulla. Se cuelga la cámara al cuello y camina por la ciudad. ”En el fondo quiero entenderme a mí mismo y entender el mundo. Salir de patrulla me hace ser consciente de lo que soy y de lo que hago. Me conecta con el mundo””. Luego llega a casa y abandona las imágenes. Sólo las vuelve a mirar más tarde, desde la distancia. El proyecto cambia, crece y evoluciona. Es interminable. Y la cabeza se va a otras cosas. Ideas apuntadas que van quedando en cuadernos sobre los que volver cuando un proyecto se concluye. ”Por ejemplo, la inocencia. La idea de cómo se puede fotografiar, si se puede fotografiar. Cómo se pierde, cómo se ve”, subraya. Otro concepto invisible que comienza a murmurar para llevarle de la mano.

Fernando Maquieira obtuvo el primer premio del PHotoMaratón de PHotoEspaña y el tercer premio del concurso Imagen Digital EPSON de la Real Sociedad Fotográfica Española, Madrid, ambos en 2002. Le concedieron la beca FotoPres07 de la Fundación la Caixa (2007), así como la de la Real Academia de España en Roma (2008-2009). Fue seleccionado para los Descubrimientos de PHotoEspaña 2010 y fue artista en residencia en la Kaunas Photography Gallery, Lituania, en 2012. Su obra se encuentra, entre otras, en las colecciones de la Real Academia de España en Roma, del Museo Nacional de Antropología (Madrid), del Museo de la Alhambra y Generalife en Granada, del Photomuseum de Zarautz, de la Real Sociedad Fotográfica Española de Madrid y de La Maison de l´Amérique Latine, en Bruselas.