Bona Voluntat En Acció

Esta es mi casa

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El nombre de la asociación Bona Voluntat responde en esencia a sus orígenes, a un grupo de amigos que se puso de acuerdo para ayudar a quien lo necesitase y que decidieron concentrar sus esfuerzos en un lugar donde hubiese necesidades importantes. Así llegaron al Poble-sec, en Barcelona. Al principio se ayudaba a unas 8 familias. Y más gente se sumó poco a poco. Actualmente asisten a 160 o 170 familias al mes. Unas 400 personas.

Con las ayudas estatales prácticamente congeladas, sus planes para el futuro inmediato, y su esperanza, es mantener lo que actualmente ofrecen. Lo más importante son las acciones de ayudas de alimentos y las formaciones para la inserción laboral. Los niños suponen gran parte del esfuerzo que BVA realiza en su trabajo por evitar la exclusión social. Las clases de refuerzo escolar, las excursiones culturales y lúdicas, y el campo de verano (el casal d’estiu) son algunas de sus actividades. Y en ello radica una de las ilusiones que BVA tiene para el futuro: ampliar las actividades infantiles e intensificar las ayudas que ofrecen a los pequeños.

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El Poble-sec está lleno de problemas: de desempleo, de drogas, de conflictos. Después del colectivo latinoamericano, es el de las personas oriundas del Magreb, quienes más asisten a BVA. Muchos vienen por las clases de castellano y de catalán. Y también ha habido un incremento de personas nacidas aquí, sobre todo durante los años de crisis. Muchas mujeres mayores solas. El resto vienen de Asia, de otros lugares de Europa, y algunos del África subsahariana.

La efectividad de la ayuda descansa en tres ejes: el plan de trabajo personal, el compromiso de los voluntarios y la interconexión con otras redes de servicios que atiendan diferentes necesidades. El objetivo del plan de trabajo es permitir a la persona insertarse en el mercado laboral. Para ello, se ofrecen servicios de intermediación y prospección laboral, cursos de idiomas (catalán, castellano, inglés) y de otras competencias como la informática, por ejemplo, la cocina, o el cuidado de personas mayores. A ello se suma, en el caso de algunos usuarios, los lotes que se donan de alimentos, ropa y productos de higiene personal y de la casa.

Tras 22 años, BVA se ha implantado como uno de los recursos más conocidos en esta zona de Barcelona. La asociación trabaja para recordarnos dónde están los límites de la dignidad que se debe garantizar en una sociedad como la nuestra: las necesidades básicas cubiertas, y el derecho a un trabajo. Y sobre todo que aquellos que están en riesgo de quedar olvidados puedan tener la oportunidad de encontrar entre nosotros un lugar al que llamar su hogar.