Amamantar a mi bebé

Amamantar a mi bebé Amamantar a mi bebé
  1. Evita el consumo de alcohol y las bebidas excitantes como el café, el té o la cola. Mantén una alimentación sana y equilibrada que contenga todos los nutrientes que el organismo necesita. No fumes durante la lactancia. La nicotina pasa a la leche materna y, aunque no lo hace a niveles que puedan ser nocivos para el bebé, puede provocarle falta de sueño y excitación. Intenta evitar fumar una hora antes de amamantarle y no fumes cerca de tu bebé.
  2. Antes de consumir cualquier medicamento, recuérdale al médico que te lo prescribe que estás en periodo de lactancia o consulta a tu ginecólogo.
  3. Amamanta a tu bebé cuando te lo pida. No hay horarios estrictos. Él decide cuánto y cuándo quiere comer. Durante los primeros 15 o 20 días puedes ofrecerle el pecho cada tres horas para estimular la producción de leche y evitar que el bebé sufra una bajada de glucosa.
  4. Es importante que cuides tus pezones para llevar una lactancia sin complicaciones. Después de cada toma puedes limpiar tus pezones con agua y dejarlos secar al aire libre. Si aparecen grietas, corrige la postura; para ello puedes pedir ayuda al pediatra, a la matrona o al enfermero de pediatría. También puedes aplicar tu leche alrededor de los pezones porque posee propiedades cicatrizantes.
  5. Durante las tres o cuatro primeras semanas de vida, no recurras a chupetes. De esta forma conseguirás consolidar la lactancia materna.
  6. Trata de buscar siempre un lugar tranquilo y privado para darle de mamar a tu bebé. Dedícale el tiempo necesario y no tengas prisa.
  7. Durante la lactancia es necesario que te sientas cómoda. Busca la postura más adecuada para ti y tu bebé. Colócalo con el tronco frente a ti y pegado a tu cuerpo. Si decides hacerlo sentada estarás más cómoda si elevas los pies en una banqueta. Puedes sujetar a tu bebé con la mano en su espalda, apoyando su cabeza en tu antebrazo. Con la otra mano podrás dirigir tu pecho hacia su boca y en el momento en que la abra, acércalo con suavidad para que pueda agarrarse bien. Si optas por hacerlo tumbada, acuéstate de lado, con la cabeza ligeramente elevada (sobre una almohada) y coloca a tu bebé también de lado, acostado sobre la cama con su cuerpo frente al tuyo y pegado a ti. Es una posición muy cómoda para las tomas nocturnas y los primeros días.
  8. Si tu bebé está bien agarrado, la lactancia no duele. El dolor es un signo de que, en la mayoría de los casos, indica un agarre o una postura incorrecta. Para un buen agarre es importante que cuando tu bebé abra la boca introduzca gran parte de la areola, especialmente por la parte inferior (donde tiene la barbilla) para que al mover activamente la lengua no lesione el pezón. Los signos que te indicarán un buen agarre son: que el mentón del bebé toca el pecho, que la boca está bien abierta, el labio inferior está hacia fuera y las mejillas están redondas o aplanadas (no hundidas) cuando succiona.
  9. Si necesitas extraerte leche puedes optar por el método manual o utilizar un sacaleches. Este último es el sistema más rápido y práctico si la extracción de la leche va a ser frecuente. El tiempo necesario suele ser de 30 minutos.
  10. Antes de extraerte leche lávate bien las manos y masajea tus pechos frotándolos y sacudiéndolos. Ayudará a estimular la bajada de leche y favorecerá su salida.