Gravedad y fragilidad

Enrique Juncosa

Whale, Pacífica [Ballena Pacífica], 2015 Whale, Pacífica [Ballena Pacífica], 2015

Richard Learoyd
Whale, Pacífica [Ballena Pacífica], 2015
© Courtesy of the artist and Fraenkel Gallery

Richard Learoyd, representado por la Fraenkel Gallery de San Francisco, es conocido, además de por sus naturalezas muertas, y por sus retratos y desnudos de grandes dimensiones, por tratar de un forma directa temas que podemos describir como desagradables, como la cabeza seccionada de un caballo, pulpos colgando secándose, o el cuerpo en descomposición de esta ballena varada en una playa de California, Ballena, Pacifica (2015). Trabajando con el medio de la cámara oscura, que exige una exposición muy larga, Learoyd consigue retratar a sus personajes relajados e inmóviles, casi a veces como si no tuvieran vida. Sus naturalezas muertas, por otra parte, continúan con la tradición alegórica del género que se refiere a la transitoriedad de todo y la corrupción de la carne, un tema tratado en España de Valdés Leal a Miquel Barceló. Ballena, Pacifica, además, pertenece a una serie reciente de paisajes en blanco y negro, que están dotados de un aura misteriosa por la extraordinaria calidad de sus imágenes, casi sin grano. En los últimos años, Learoyd ha trabajado con una cámara oscura con ruedas de su propia invención, y que, acoplándola a su coche como un remolque, le ha permitido salir del estudio y conseguir, como aquí, unas calidades del todo inusuales en la fotografía de paisaje. Tal vez no esté de más recordar que Learoyd se licenció en la Glasgow School of Art, donde uno de sus profesores fue Thomas Joshua Cooper, autor de unas muy celebradas visiones de la naturaleza salvaje en lugares remotos, realizadas en blanco y negro.

Pacífica es una localidad, con fama de estar siempre envuelta en niebla, muy cercana a San Francisco, y sus playas son frecuentadas por surfistas. En California son comunes los avistamientos de distintos cetáceos, dependiendo de los meses del año, como las ballenas grises, que emigran de Alaska a México anualmente, pero también orcas, yubartas y ballenas azules gigantes, entre otras especies. No se sabe con exactitud cuál es la causa del varamiento de las ballenas, aunque se cree que pueda estar relacionado con el uso de sonares en ejercicios navales y que podrían desorientarlas. La ballena de Learoyd, en una primera visión, constituye, una bella imagen de texturas suntuosas, como una colina arbolada en un paisaje o los sedimentos rocosos de un terreno escarpado. También nos recuerda algunas esculturas de los años sesenta y setenta, de artistas como Lynda Benglis o Barry Flanagan, que crearon volúmenes escultóricos a partir de las características físicas de sus materiales, como pintura o arena, que eran el resultado de procesos simples, como verterlos directamente sobre el suelo para crear montones de materia. Cuando nos damos cuenta de lo que vemos aquí es una ballena muerta, el significado de la imagen se torna en algo más complejo que un mero ejercicio técnico. Es una imagen tanto de la fuerza de la gravedad, que aplasta el cuerpo de la ballena inerte sobre la arena, como de la fragilidad y vulnerabilidad del cuerpo y de la vida, algo a lo que no escapan ni tan siquiera animales tan poderosos. Estos grandes mamíferos, además, se han convertido en emblemas de la lucha contra el cambio climático y el deterioro ecológico, responsable tal vez de la aparición de enfermedades nuevas y devastadoras que estamos viviendo.

Enrique Juncosa, es escritor, comisario de exposiciones y crítico de arte. Dirigió el Irish Museum of Modern Art Dublin entre 2003 y 2011. Ha sido también subdirector del IVAM en Valencia y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid.