En la periferia de Lima 2.000 niños van a tener acceso a un futuro mejor

CESAL ofrece a niños y adolescentes educación para romper con la desesperanza

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Muchos hijos y pocos ingresos para satisfacer sus necesidades. Esta es la situación en la que se encuentra la mayoría de las familias que viven en las localidades de Huachipa, Nievería, Cajamarquilla y Licamarca, en la periferia de Lima. En estos distritos falta de todo. No hay servicios públicos, las casas no tienen las condiciones sanitarias mínimas y las enfermedades respiratorias y gastrointestinales, la tuberculosis y la desnutrición asolan a la población, especialmente a los niños.

En estas condiciones, es difícil que se den oportunidades para la educación. Un gran porcentaje de niños menores de 18 años no sabe leer ni escribir. La tasa de atraso escolar llega al 20% y el analfabetismo casi roza el 8%. Ambos factores afectan de forma determinante a la empleabilidad de los jóvenes, que se ven abocados a perpetuar los trabajos precarios que ofrece su entorno. En el caso de las niñas la situación es, si cabe, peor. Ellas quedan relegadas a las tareas domésticas.

En este entorno, a través del Centro de Atención Infantil Alecrim, CESAL promueve el desarrollo educativo y social de los niños; para los niños de pre-escolar, se desarrollan actividades educativas y de nutrición; para los niños de primaria y secundaria se ofrecen también actividades de refuerzo escolar y tiempo libre, involucrando a sus padres; y para los adolescentes se llevan a cabo principalmente actividades de formación humana, vocacional y de emprendimiento.

CESAL ofrece educación de calidad a los menores de la comunidad, poniendo el foco en los aprendizajes fundamentales para su crecimiento: autonomía, autoestima, cuidado personal, pensamiento crítico, reflexivo, científico y creativo, etc.