¿Puedo detectar si mi hijo sufre ciberacoso?

Es importante que la víctima del ciberacoso informe a sus padres, tutores o profesores para que tomen medidas. ¡No hay que tener miedo a pedir ayuda! Los adultos están para ayudar.

Puede suceder que nuestros hijos o hijas no se atrevan a compartir sus preocupaciones o problemas mientras están sufriendo un caso de ciberacoso, por ello, los padres jugamos un importante papel a la hora de prevenir y estar alerta ante determinados síntomas:

Físicos:

  • Dolores de cabeza o dolores de estómago.
  • Falta de sueño y mal descanso, así como insomnio.
  • Pérdida del apetito o abuso en la comida.
  • Autolesiones o intentos de suicidio.
  • Inhibición de la voluntad.

Psicológicos:

  • Falta de concentración en otras tareas.
  • Ansiedad, estrés y otros tipos de emociones negativas.
  • Alteraciones del estado de ánimo.
  • Tristeza y/o apatía e indiferencia.
  • Pensamientos suicidas.

Sociales:

  • Falta de estudio y bajada del rendimiento académico.
  • Poco contacto familiar y cambios en las relaciones sociales con los amigos y con la escuela.
  • Conductas de introversión y aislamiento.
  • Desarrollo de conductas agresivas o peligrosas.

Es importante señalar que cualquier estudiante puede ser víctima del ciberacoso, aunque resulta más probable en los casos en los que hay diferencias de nacionalidad, religión, cultura, orientación sexual, aspecto físico… O también en los adolescentes que tienen una baja autoestima, inseguridad, falta de habilidades sociales o que tienen menos amigos que puedan apoyarlos y protegerlos.

Las consecuencias del ciberacoso en los menores pueden ser más graves incluso que las del acoso escolar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó, en marzo de 2016, del riesgo de depresión y suicidio como consecuencia del ciberacoso.