El jardín de las HealthTech

Las nuevas tecnologías al servicio de la salud

Las nuevas tecnologías al servicio de la salud Las nuevas tecnologías al servicio de la salud

Hace diez años yo trabajaba en Páginas Amarillas, la guía que todo el mundo consultaba para encontrar un negocio. Uno de los productos que coordinaba era el Callejero de Paginasamarillas.es. Era fantástico. Tenía todo tipo de funcionalidades y le encantaba a la gente. Prueba de ello es que se posicionaba, orgullosamente, en el Top Ten de los sites españoles más visitados.

Por aquellos años el buscador Google empezó a hacer sus primeros pinitos en mapas en España y en sólo un año en mi empresa pasamos por tres etapas muy diferentes. La primera fue de curiosidad tranquila. Sabíamos que Google era nuestro gran rival en publicidad pero estábamos convencidos de que, con un producto como El Callejero, ellos no tenían posibilidad alguna de hacerle sombra.

El Callejero era un producto eminentemente local y, tras los muchos años que llevábamos de inversión en contenidos, desarrollo, funcionalidades y trabajo, sabíamos que era muy complicado de replicar. Era un producto casi único. Y por eso era el más usado por millones de españoles en su día a día.

Pero a los pocos meses entramos en una segunda etapa de preocupación creciente. Nos dimos cuenta de que estos chicos de Google eran muy ágiles y empezaban a crecer rápido en número de usuarios a pesar de tener muchas menos funcionalidades que nosotros.

La tercera etapa fue de impotencia total, al reconocer que nos habían pasado por la izquierda y que el usuario, ese usuario que nos había llevado al TOP TEN, nos abandonaba seducido por la sencillez y agilidad de Google Maps.

Game Over

Ahora, tan solo diez años después, Google Maps forma parte del selecto grupo de productos de Google con más de 1.000 millones de usuarios a nivel global, casi tres veces los habitantes de la UE. Y el Callejero de Páginas Amarillas sigue existiendo, y personalmente le tengo cariño pues tengo buenos amigos que aún trabajan allí…, pero no es ni sombra de lo que fue.

Curiosamente, cinco años después de aquello comencé a trabajar en Google. Y en poco tiempo descubrí dos cosas importantes: la primera es que, aunque Google y Páginas Amarillas decían que ponían al usuario en el centro de su negocio, la exigencia y la radicalidad de Google era infinitamente mayor. Y el usuario lo percibía claramente.

Y la segunda fue descubrir que Google no sólo era percibido como competidor en el sector de la publicidad. Otros muchos sectores, como el de las telecomunicaciones, el del retail, el de la automoción, o el financiero que era mi responsabilidad, también pensaban que Google era o podría llegar a ser a su competencia. Y curiosamente eso no era algo que Google buscase. De hecho, uno de los lemas de la cultura de Google es “Focus on user, not competition”.

Y esto, que yo viví en Google en primera persona, creo que podría decirse igual sobre otros gigantes tecnológicos como Apple, Amazon o Facebook.

Por supuesto, el sector de la salud no iba a ser una excepción. Sirvan como ejemplo tres artículos que se han publicado en las últimas semanas: “Se espera mucho de la entrada de Amazon en Salud”, “La plataforma de salud de Apple integra ya información de más de 39 sistemas de salud”, “Google lanza funcionalidades de su nube para Salud”.

Cierto es que estas noticias corresponden al ámbito de EE.UU., donde el sistema de salud tiene unas características muy especiales y cierto es también que en el caso de Amazon su iniciativa es para dar servicio a sus empleados. Pero estas grandes empresas tecnológicas son especialistas en probar primero… y poner en práctica de forma masiva después. Aprenden qué funciona con sus empleados o en su mercado de origen y lo ofrecen al mundo.

Así que ahora, las grandes empresas del sector de la salud: laboratorios farmacéuticos, hospitales, aseguradoras de salud, etc. ven estos movimientos con curiosidad... y preocupación. Porque aunque tratan de moverse en la dirección adecuada, son conscientes de que se mueven lentamente y su orientación al usuario/cliente sigue lejos de la de las grandes tecnológicas.

¿Podemos esperar que en todas las industrias, y específicamente en Salud, se repita algo parecido a lo que yo viví en el Callejero? Bien, han pasado diez años desde aquello. Y en estos diez años el mundo ha experimentado una revolución con grandes cambios. Y para contestar esa pregunta, son especialmente relevantes dos de estos cambios: el Cloud y el Data.

Cloud y Data: las tecnologías que lo cambian todo

En los últimos años hemos asistido a la popularización del Cloud. Gracias al mismo, la tecnología ha dejado de ser algo pesado, que requiere de infraestructuras caras de construir y de mantener. Y los modelos de tecnologías as a service, en almacenamiento y en procesamiento, democratizan esas capacidades tecnológicas hasta ahora sólo al alcance de grandes empresas.

Y la segunda, el irresistible ascenso del Data como consecuencia de un mundo conectado: comenzamos conectando ordenadores, después fueron las personas, conectadas a través de los smartphones, y ahora lo hacemos con millones de dispositivos que intercambian información entre ellos -el famoso Internet of Things-. Y esto no acaba aquí, no cuesta mucho imaginar un futuro cercano en el que llevemos chips implantados y sistemas biométricos que interactúan con nuestro entorno. Y esta revolución del Data es particularmente relevante en la industria de la Salud.

Estas dos tendencias, el Cloud y el Data, son el sustrato de algo que parecía imposible hace diez años: el florecimiento de un nuevo y apasionante modelo de empresas, las ya famosas start-ups.

El jardín de las HealthTech

El proceso es sencillo de entender: plantando en dicho sustrato una semilla de emprendedor, con la pasión, el optimismo y las ganas de cambiar el mundo metidas en su ADN, y regándolo con un poco de financiación -no mucha- se puede conseguir en muy poco tiempo que crezcan tiernas plantitas. Y en función del tipo de semilla de emprendedor que se siembre, se pueden poblar jardines con distintas especies: AdTech, AgriTech, BioTech, CleanTech, EdTech, FinTech, FoodTech, GreenTech, InsurTech, PropTech, RegTech, RetailTech, TravelTech, y por supuesto, cómo no, HealthTech.

En el jardín de las HealthTech, la mayoría de las plantas tienen tres fortalezas en común. Y una debilidad. La primera fortaleza es que son ágiles e innovadoras, siguiendo el optimismo y la pasión de sus creadores. La segunda, que tienen una fortísima orientación al usuario, muy del estilo de las grandes tecnológicas.

Y la tercera es el aval profesional. Las HealthTech por lo general llegan a acuerdos con hospitales, universidades o profesionales de reconocido prestigio, para validar con un marchamo médico que su propuesta de valor es útil.

¿Y la debilidad? Sólo es una pero es muy importante: su problema para crecer y popularizarse -escalar-. Es cierto que para realizar las pruebas de concepto o los productos mínimos viables no suele ser necesario regarlas mucho pero esto cambia cuando se trata de conseguir volúmenes grandes de usuarios, algo vital para hacer rentable el negocio. Y para eso se necesita un pulmón financiero potente.

‘Ingrediente H’: la magia que puede hacer florecer el HealthTech

Y aquí es donde puede ocurrir la magia. Si cogemos a las grandes empresas del sector de la salud, y les injertamos con cariño las startups de la especie HealthTech, descubrimos que las fortalezas de unas complementan a las debilidades de las otras.

Pero para que aparezca esta magia es imprescindible una savia nueva que tiene que circular por las dos partes, y esa savia es la humildad. Humildad de los emprendedores, para reconocer que aún con toneladas de optimismo y de pasión, es más fácil cambiar el mundo de la mano de amigos poderosos -y esto no deja de ser disrupción-. Y humildad en las grandes empresas, para reconocer que puede haber pequeñas plantitas que saben tanto o más que tú sobre tu negocio y hay que tratarlos como iguales.

Sí, no es fácil, pero si lo logramos, si conseguimos que esa savia nueva circule como es debido, obtendremos un jardín lleno de plantas nuevas, robustas, flexibles y orientadas a usuario. Y entonces podremos decir con voz fuerte: ¡Tiembla, Google!

*Sobre el autor:
Pedro Díaz Yuste es Director de Salud Digital en MAPFRE, y su responsabilidad es el lanzamiento de una nueva iniciativa de Salud Digital dentro de MAPFRE. Con anterioridad, Pedro fue durante 4 años Director de Negocio del sector Financiero en Google España, ayudando a las empresas españolas de banca y seguros a aprovechar las oportunidades de desarrollo de negocio digital que ofrece Google. Previamente, Pedro fue durante 4 años el Director de Internet en Sanitas, liderando el proyecto de transformación digital de la compañía. Pedro también desarrolló parte de su carrera en Páginas Amarillas, dónde fue responsable del lanzamiento de los servicios de información telefónica de la compañía, 11888 en España y 1288 en Italia, y más tarde fue Director de Marketing Online. Pedro es ingeniero superior de telecomunicaciones por la UPM y cursó un PDD en el IESE.