Tantaka

Una gota, otra gota y dale tiempo

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Cuando Teresa Gutiérrez Alemán, la superheroína de esta historia, estudiaba enfermería apareció en su clase Sofía Collantes, de la asociación Tantaka, una organización que moviliza al personal y estudiantes de la universidad de Navarra para apoyar a más de 100 organizaciones de la ciudad. Tantaka en euskera significa “gota a gota”.

Y de ese encuentro nació todo. Cuando años más tarde Teresa decidió que quería hacer algo por los niños de familias migrantes, dar algo de su tiempo para cambiar las cosas, recordó a Sofía y fue a verla. Hoy, dentro de las actividades de Tantaka se encuentra el equipo de baloncesto para niños y madres migrantes, que se reúne para entrenar bajo la mirada atenta de Teresa todos los sábados desde hace seis años, y cuyo objetivo es apoyar la integración a través del deporte.

“Empezamos a jugar con los chicos en un pabellón abierto, todos los sábados. Al principio venían unos 6 o 7. Pero venían independientemente del tiempo que hiciese, con frío o con lluvia. En poco tiempo el número fue creciendo y hoy son unos 70 todos”, explica Teresa. El 60% aproximadamente son de origen magrebí, el 20% de África subshariana, y un 10% de Latinoamérica.

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Además de entrenar a este equipo, Teresa es árbitra de Baloncesto. Su vinculación con el deporte le hizo ver claro lo que la práctica del baloncesto podría aportar a estos niños. “El trabajo en equipo entre personas de diferente procedencia. Para ganar, hay que trabajar juntos. El respeto al entrenador. La disciplina y el compromiso. Eso favorece la integración. El deporte es un micromundo de la vida real” nos comenta.

Tantaka es un banco de tiempo solidario que pone a disposición de más de 100 organizaciones y proyectos a los profesionales y estudiantes de la universidad de Navarra. Cada uno ofrece lo que puede y sabe desde su propia experiencia. El padre de Teresa, por ejemplo, también ofrece su tiempo de forma gratuita. Como es arquitecto, colabora en la mejora de viviendas de personas con pocos recursos.

De ese modo, la red de voluntariado de Tantaka es enorme y colabora en proyectos de muy diversos ámbitos, desde la ayuda a personas con discapacidad, a la cooperación internacional, o desde el acompañamiento a personas mayores a la inclusión social de colectivos en riesgo. A Teresa, Tantaka le presta una ayuda inestimable, sobre todo en la gestión de las subvenciones y la parte mas administrativa, además de ofrecerle voluntarios.

La prueba evidente de que la integración a través de la práctica deportiva es posible se llama Merouane Ykhelef. Tiene 20 años. El propio Merouane reconoce que el basket con Teresa y el apoyo de Tantaka le motivó a interesarse por sus estudios. Su vida cambió. Además de su actividad como árbitro hoy está acabando un grado superior en Transporte y Logística. “Cuando os mencionaba lo de la superación y el esfuerzo, me refería a una persona como él”, nos dice Teresa. “A pesar de las dificultades, ha crecido. Y le guardo una gran admiración”.