¿Qué tipo de calzado es más recomendable para proteger la espalda?

Al caminar, el calzado ejerce un gran impacto sobre la espalda. Cuando se usa un calzado incómodo o inapropiado durante un tiempo, las primeras molestias que se perciben suelen ser cansancio y dolor de pies, pero también pueden ocasionar dolores de espalda. Estas dolencias, además, pueden hacer adoptar malas posturas que tensen y obliguen los músculos a ejercer un movimiento o una fuerza superior a la natural, pudiendo acarrear alguna lesión. Por este motivo es importante escoger un calzado que aporte flexibilidad y comodidad, para evitar que influya negativamente en la forma de caminar. Además, es recomendable que el calzado cuente con una base de apoyo lo suficientemente estable y ancha para ayudar a mantener la columna vertebral y el cuerpo alineados. En cuanto a la suela, es recomendable que el zapato incluya un tacón de entre 2 y 5 cm para aportar equilibrio al cuerpo. Un tacón más alto hace elevar los talones por encima de los dedos, ocasionando al cuerpo un desequilibrio al que no está acostumbrado, y que puede causar tensión muscular tanto en las piernas (sobre todo en la pantorrila y la espinilla), como en los dedos de los pies y también en la espalda. También hay que tener en cuenta que cuanto mayor sea el tacón y el desequilibrio, más posibilidades existen de padecer una torcedura o un esguince de tobillo.

Una vez escogido el calzado adecuado, se puede complementar con una plantilla que ayude a aliviar la tensión muscular y a evitar la aparición de lesiones."

Mireia Arjona. ICE Salud