¿Cómo puedo combatir el estrés?

Debemos tener en cuenta que el estrés forma parte de nuestra vida cotidiana y que la cantidad de tensión que cada personapuede tolerar es diferente; además, varía según el momento vital, personal, laboral o familiar. Hemos visto que el estrés y los motivos que nos conducen a él son diferentes para cada persona; por lo tanto, no hay una regla de oro que nos permita abordar el problema de manera uniforme. El tratamiento o las medidas preventivas están personalizados en función de los acontecimientos o el momento vital personal.

En los casos en que la causa del estrés resulte inevitable, como por ejemplo un examen, una enfermedad, etc., la estrategia consiste en hacer frente al problema de la manera más saludable posible, evitando repetir modelos anteriores que no nos han dado resultado.

Podemos poner en práctica consejos a diferentes niveles para intentar manejarlo una vez que aparece o, mejor todavía, prevenirlo antes de su aparición.

Así pues:

  1. Relájate: Cada persona se relaja de manera diferente, de modo que cualquier técnica que nos proporcione relax es válida: paseos, aficiones, yoga, ejercicios de relajación específicos, ejercicios de respiración, meditación, realización en general de actividades placenteras. También son válidas otras técnicas: acupuntura, taichi, etc. En general, dedica tiempo a las cosas que te gustan y te proporcionan placer; son tan importantes como el trabajo habitual y generan salud y bienestar. Diviértete de manera sana.
  2. Haz ejercicio: Caminar, correr, nadar. Es mejor un ejercicio aeróbico o al aire libre y siempre teniendo en cuenta nuestras limitaciones y estado físico. Hacer deporte libera endorfinas y nos hace sentir bien, además de que mejora el estado físico y psíquico, como demuestran multitud de estudios.
  3. Aliméntate de manera sana: Una alimentación sana, por ejemplo, basada en la dieta mediterránea, nos permitirá estar preparados para afrontar períodos con estrés. Evita el alcohol y el exceso de cafeína y sustancias excitantes.
  4. Aprende a decir “no”: Establece prioridades, todo no tiene la misma importancia. Seguro que hay actividades que estás haciendo hoy que son aplazables sin causar perjuicio. Planifica el día, no te dejes avasallar por la actividad cotidiana.
  5. Organízate: Programa tus actividades, ten una agenda, guarda tiempo para ti, tu familia y tu ocio. Ten un horario que bloquee agentes externos. Controla tu accesibilidad.
  6. Ten expectativas realistas: Baja tu nivel de exigencia respecto a ti y a los demás. Reconoce tu ansiedad y trátala si es necesario, siempre bajo consejo del profesional médico. Sé tolerante con los demás y piensa en positivo.
  7. Comparte tus emociones: Expresa tus emociones y no las interiorices. Ríe, llora.
  8. Anticipate al estrés. Reconoce tu situación y anticípate al problema. Hazte fuerte y afronta el problema del modo más realista posible. Pide ayuda si crees que solo no podrás hacerle frente.
  9. Sé ordenado. Ordena tu espacio personal. Intenta cambiar los hábitos que generen estrés. Tener muchos proyectos a la vez genera confusión, prioriza e intenta trabajarlos uno por uno hasta su finalización.
  10. Duerme bien: un descanso adecuado y reparador permite un ritmo de trabajo alto. Un mal descanso acumula cansancio y estrés.