¿Debo golpear la espalda a alguien que se está atragantando?

Cuando vemos a alguien atragantarse, a menudo tenemos el autorreflejo de quererle ayudar dándole palmadas en la espalada. Pero este acto, lejos de ayudar a la persona en apuros, puede hacer que el atragantamiento se complique, por ejemplo, moviendo el objeto y obstruyendo todavía más las vías respiratorias.

Una forma segura de afrontar un atragantamiento es realizar la llamada maniobra de Heimlich. Ésta consiste en colocarse detrás de la víctima, rodeando la parte inferior de su tórax con los brazos y colocando el puño justo por debajo del esternón, para realizar cinco compresiones fuertes hacia arriba y hacia nosotros. Esta maniobra se puede repetir tantas veces como sean necesarias, hasta que la víctima consiga expulsar el objeto atascado.

En caso de que el ahogo vaya a más y la víctima pierda el conocimiento, es importante llamar de inmediato a los servicios de urgencias. Y mientras estos llegan, se puede colocar a la personas asfixiada boca arriba, para presionarle el esternón con todas nuestras fuerzas y en dirección a la cabeza. Para después colocarla boca abajo y con la cabeza ladeada, para darle cinco golpes secos entre los omóplatos.

Si la víctima es un bebé menor de un año, lo más recomendable es, después de llamar a urgencias, colocar el cuerpo del niño sobre nuestro antebrazo, con la cara hacia abajo y la cabeza más baja que el tronco, sujetándola con la palma de la mano. Una vez colocado, se le deberán dar cinco golpes secos entre los omóplatos. Si no funcionara, será necesario pasar a la maniobra de Heimlich, presionando sobre el esternón con dos dedos.

Mireia Arjona. ICE Salud