Evita posibles ahogamientos enseñando a los pequeños a nadar en edades tempranas

Evita posibles ahogamientos enseñando a los pequeños a nadar en edades tempranas Evita posibles ahogamientos enseñando a los pequeños a nadar en edades tempranas

Los ahogamientos en piscinas y playas aumentan durante los periodos de verano. En 2013, un total de 54 menores fallecieron por ahogamiento, 28 de ellos tenían menos de 9 años. Enseñar a los niños a nadar pronto supone ofrecerles mayores herramientas para evitar este tipo de accidentes.

Tal y como recoge el ‘Estudio sobre los ahogamientos y otros eventos de riesgo vital e el entorno acuático-marino’, de Fundación MAPFRE, el ahogamiento causa cerca de 400.000 muertes al año y es la tercera causa de muerte por lesión no intencional a nivel mundial. De hecho, las mayores tasas de ahogamiento se producen precisamente entre niños de 1 a 4 años, seguidos de los de 5 a 9 años.

En el artículo ‘¿Qué precauciones debo tomar en la piscina para evitar ahogamientos de los más pequeños?’ ofrecemos consejos para disminuir este tipo de accidentes. Sin embargo, enseñar a nadar en edades tempranas supone formar al menor, enseñarle cómo debe reaccionar ante imprevistos, cómo debe defenderse en el agua…

Para ello, lo idea es apuntar al niño a unas clases con un instructor certificado. En caso de no poder llevar a cabo esta opción, también podemos enseñarle nosotros mismos. Aquí debemos ser especialmente precavidos. Debemos tener claro que cuando hablamos de bebés, es prácticamente imposible enseñarles a nadar y mucho menos de manera responsable ya que no pueden tomar decisiones.

El objetivo de meterles en el agua cuando son bebés es que cojan confianza. Para ello tenemos que comenzar despacio, ir metiéndole poco a poco. Podemos empezar sentándole en la orilla para posteriormente ir introduciéndole  de manera paulatina. Es muy importante que siempre esté acompañado.

La American Academy of Pediatrics (AAP) hace hincapié en que generalmente los niños no están listos en su desarrollo para las lecciones de natación de manera formal hasta los 4 años. Por ello se recomiendan hasta entonces programas específicos para bebés y niños pequeños donde se promueve la disminución del riesgo de ahogamiento.

Sin embargo, que hayan realizado este tipo de formación o programas no significa que el menor no vaya a sufrir este tipo de accidentes. Deben estar igual de vigilados, ya que la excesiva confianza también es un riesgo.

En este sentido, la AAP señala que todos los programas acuáticos deben incluir información sobre las limitaciones cognitivas y motoras de bebés y niños pequeños, los riesgos inherentes del agua, estrategias para la prevención de ahogamiento y hacer hincapié el papel de los adultos en la supervisión y control de la seguridad de los niños.

Podemos apuntar a los niños a escuelas de natación prácticamente desde que nacen. Primero se realiza la conocida como ‘matronatación’, que suele ser hasta el año o año y medio. Posteriormente, se realiza la natación con un monitor especializado. Es importante tener claro que no aprenderán a nadar hasta los 4 ó 5 años, que será cuando tengan la capacidad suficiente para tomar decisiones razonadas.

En estas clases se pueden utilizar cinturón de tablas, tablas en el bañador, tablas de corcho, barras de flotación (churros)…

Desde Fundación MAPFRE se recuerda algunas de las medidas de prevención de ahogamientos acuáticos propuestas por la Organización Mundial de la Salud:

  • Reducir la exposición a los peligros a través del uso estratégico de barreras
  • Mejorar las habilidades de seguridad y natación
  • Exigir el uso de sistemas de flotación personal
  • Identificar y señalizar lugares peligrosos
  • Supervisar las zonas de baño