¿En qué situación se encuentra la seguridad vial infantil en España y Latinoamérica?

¿En qué situación se encuentra la seguridad vial infantil en España y Latinoamérica? ¿En qué situación se encuentra la seguridad vial infantil en España y Latinoamérica?

¿Se está reduciendo el número de niños que pierden la vida en accidentes de tráfico en España? ¿Y qué ocurre en Latinoamérica? ¿Se está haciendo lo suficiente para que el número de niños víctimas mortales en siniestros de tráfico esté bajando? Con el objetivo de dar respuesta a estas preguntas, Fundación MAPFRE ha realizado dossier de ‘Seguridad Vial Infantil en el automóvil en España y Latinoamérica: sillas infantiles 2016’ donde también se han analizado cómo reaccionar las sillitas de coche ante determinadas imprudencias.

En 2015, un total de 25 niños de entre 0 y 14 años murieron en España como consecuencia de siniestros de tráfico. En el año 2014 fueron 37. Por lo tanto, se ha producido una reducción del 32%.

Entre 1990 y el año 2015, el número de niños de 0 a 14 años fallecidos cada año en España como consecuencia de un accidente de tráfico se ha reducido de 307 a 25, es decir, un 92%. Por cada 10 niños que perdían la vida en accidentes de tráfico en España en 1990, hoy únicamente pierde la vida uno, indica el informe.

Si tenemos en cuenta la suma de niños fallecidos y heridos graves en 2015, en total, los niños víctimas de siniestros ascendieron a 380. En 2014 hablamos de 388, por lo que también se ha producido un descenso, en este caso menor, del 2%.

En Latinoamérica, casi 5.000 niños de 0 a 14 años fallecen anualmente en los 18 países incluidos en el análisis realizado por Fundación MAPFRE. En la última revisión realizada en 2013 el número de niños fallecidos fue de 5.113, por lo que se ha registrado una reducción del 3,87% aproximadamente.

Hay que destacar que la tasa media de mortalidad infantil anual por tránsito en los países LAC considerados es de 32 fallecidos por millón de habitantes; mientras que en los países de la Unión Europea considerados, dicha tasa media es de 6 niños fallecidos por cada millón de habitantes.

El mencionado estudio indica que si los países LAC considerados en este trabajo tuvieran la misma tasa media que los países europeos analizados, todos los años se salvaría la vida de 4.021 niños.

Entre los países que han mejorado encontramos a Perú, que ha mejorado en 18 puntos respecto a 2013, así como Uruguay (10 puntos más). Ecuador también obtiene una mejora, en este caso de 8 puntos.

Por otro lado, México y Brasil acumulan alrededor del 50% de todos los niños fallecidos en los países LAC considerados, tendencia que se ha mantenido en los tres últimos estudios realizados en 2012, 2013 y 2015.

SRI de manera incorrecta

Fundación MAPFRE ha querido conocer cómo actúan las sillitas de coche ante determinadas situaciones incorrectas. A través de diferentes ensayos se ha demostrado que, si utilizamos sillitas no homologadas del Grupo+ y Grupo I, se superan tanto en desplazamiento de cabeza como en aceleración del tórax los límites establecidos por la homologación R44.04. Además se han ocasionado roturas de arneses y de la estructura haciendo los SRI completamente inseguros.

Las pruebas de ensayo también han demostrado que si usamos sillitas con holguras en el cinturón de seguridad que lo sujeta o en el arnés de seguridad, se supera el límite reglamentario del desplazamiento de la cabeza en la dirección horizontal así como las aceleraciones vertical del sensor del tórax.

Cuando directamente no se usa el SRI, en el caso de un bebé en el regado de un adulto, el niño sale despedido hacia delante y se queda aplastado por el adulto. En el caso de un niño mayor sentado en el asiento sin SRI, se observa que el cinturón presiona la zona del cuello del niño pudiendo provocar lesiones graves en esta zona. También el maniquí se desliza hacia delante haciendo que el cinturón pueda presionar su abdomen y pudiendo provocar una situación de efecto submarino.

Si por el contrario, usamos un SRI envejecido, las pruebas han demostrado que éste no protege de la misma forma, ya que aumentan las posibilidades de rotura debido a la desaceleración sufrida en un accidente.