Raquel Martínez

‘La educación y el respeto deberían ser la base para la buena interacción entre los que circulamos’

Raquel Martínez Raquel Martínez

En ‘Seguridad Vial para Mayores’ entrevistamos a Raquel Martínez, presentadora del Telediario del Fin de Semana en Televisión Española (TVE). La periodista considera que ‘la educación en los colegios y los medios de comunicación han ayudado mucho a la difusión y concienciación de una conducción responsable para todos: la siniestralidad no es discriminatoria, estamos todos implicados’, asegura. Hablamos con ella sobre seguridad vial, velocidad, radares y mayores.

Se reduce la siniestralidad vial. Sin embargo, todavía son muchos los conductores infractores. ¿Nos relajamos al volante? ¿Nos transformamos? Raquel Martínez opina que ‘se ve de todo, si bien es cierto que el hecho de ponerse al volante a muchos les vuelve beligerantes, competitivos e intolerantes. A veces pienso si será porque al subirse a un coche ven su espacio vital más delimitado, más amenazado... No sé. Pero no paro de comprobar cómo la educación o la mera cortesía cada vez están más ausentes en la carretera’. 

La informadora es conductora desde hace 17 años y hasta el momento no ha tenido ningún percance con el coche. Preguntada por los actuales límites de velocidad, indica que ‘son de risa, como cuando cambiaron de 120 a 110 km/h. O como la posible regulación que comentamos ahora de poder ir a 130... Los veo como meros garantes de recaudación y despilfarro en tecnología ad hoc (léanse radares fijos, móviles o los relativamente recientes "Pegasus") no como garantes de  seguridad per se para el conductor. Soy de los que consideran necesarios los límites de velocidad, por supuesto, pero en consonancia con la vía utilizada. Más nos valdría a todos que invirtieran en infraestructuras y mejoras del firme en las ciudades que en andar a ver a cuántos "pillan" por ir a 62 km/h en un tramo regulado a 60...’. 

De hecho, opina que los radares están para recaudar: ‘Es una auténtica vergüenza el tema de los radares en este país, máxime cuando vienen acompañados del demagógico eslogan "Por tu seguridad". Sin despreciar su estratégica ubicación, la inmensa mayoría los encontramos donde son innecesarios, con la consiguiente ofuscación, irritabilidad e impotencia para los conductores, que no dejamos de ser uno de los sectores recaudatorios preferidos por las administraciones públicas’.

La edad en la conducción es un tema muy debatido y polémico, ¿debería establecerse una edad tope para seguir poniéndose al volante? La periodista lo tiene muy claro: ‘Debería depender única y exclusivamente de las aptitudes y capacidades físicas de cada uno, que para eso están las revisiones psicotécnicas. Las normas, como muchas otras cosas, cuando se generalizan se vuelven anómalas. El mero hecho de alcanzar una determinada edad no debería ser cortapisa para seguir disfrutando de la buena calidad de vida que da disponer de vehículo propio’.

En lo que respecta al reciclaje continuado, añade que si el reciclaje implica pago de tasas, no está de acuerdo. ‘Ya está bien de pagar impuestos por tener coche: que si el de circulación, que si la ITV, que si por aparcar en plena calle, que si por tener tu coche más de 10 años, aunque apenas tenga 50.000 kms... A día de hoy  tener un coche se está convirtiendo en todo un lujo. Pero sí que soy partidaria de una revisión de conocimientos prácticos (útiles, por favor) cada cierto tiempo, sobre todo para impulsar cierta concienciación en el cumplimiento de las normas a la hora de ponernos al volante’, remarca.

¿Debería ser obligatorio este reciclaje? ‘Necesariamente no, porque, como todo, a conducir se aprende conduciendo. Y lo que practicas con asiduidad no se olvida. Sí que lo veo útil a modo de "recordatorio" para quienes les han retirado la licencia’, responde.

Por último, lanza un mensaje a los lectores: ‘La educación y el respeto deberían ser la base para la buena interacción entre los que circulamos. Y al respecto, considero fundamental el uso de los intermitentes: por seguridad y por deferencia, usémoslos, es la única forma de indicar a los demás nuestras intenciones... ¡Nos ahorraríamos tantos disgustos!’