Saber moverse

Consigue que las acciones más sencillas del día a día no supongan un problema para ti

Saber moverse Saber moverse

Con el paso de los años, las acciones rutinarias más sencillas se pueden convertir en tareas más complicadas. Actividades tan básicas como salir a dar un paseo, subir o bajar escaleras, levantarse del sillón o limpiar la casa, pueden suponer un riesgo para nuestra salud. Para ello, sigue estas recomendaciones:

Siéntete seguro a la hora de salir de casa

Hacer ejercicio es necesario para mantenernos en forma. Caminar es una de las mejores maneras de hacerlo, pero debemos llevar a cabo esta actividad siendo cuidadosos.

Para que no tengas ningún problema, te recomendamos caminar dando pasos de media distancia a una velocidad intermedia para mantener el equilibrio, y no hacer trayectos largos. 

Si los trayectos son inevitablemente de larga duración, entonces realiza pausas. Sin prisas llegamos mejor a nuestro destino.

Cuando subas o bajes escaleras, hazlo con precaución

La alerta a la hora de subir o bajar escaleras, siempre está encendida en nuestras cabezas, dado que las caídas pueden llegar a ser muy aparatosas. Pero para evitar, más que estar guiados por el alarmismo, tenemos que seguir pasos como los siguientes:

  • Utilizar siempre la barandilla asida por delante de tu cuerpo para que tu mano quede cómodamente colocada una vez hayas subido o bajado el escalón.
  • Si tienes alguna dolencia en las piernas, avanza primero con la pierna más sana tanto para subir como para bajar. 

Levantarte de la silla o el sillón puede ser más fácil

Las caídas a la hora de levantarse de la silla o el sillón son muy comunes, pero puedes olvidarte de ellas siguiendo estos pequeños consejos:

  • Colócate al borde de la cama o el sillón para facilitar el movimiento hacia delante.
  • Apoya las manos en los reposabrazos y separa los pies unos 20 cm, echándolos ligeramente hacia atrás.
  • Una vez de pie, asegura tu postura intentando rehuir de la actitud cifótica–curvatura en la espalda- y flexiona las rodillas para finalmente salir de la silla o sillón.

Salir de la cama o Entrar en la cama

Algo tan simple como entrar o salir de la cama puede llegar a ser peligroso si no conocemos cuáles son los riesgos a los que nos enfrentamos cuando superamos los 65 años de edad. Evita cualquier tipo de accidente siguiendo estos consejos:

Para salir de la cama:

  • Colócate en posición de cúbito supino -cuerpo totalmente estirado- e incorpora el cuello y cabeza acercando la barbilla hacia el pecho 
  • Después, incorpora los hombros mientras apoyas los codos sobre el colchón con las palmas de las manos abiertas.
  • Acto seguido, saca la pierna más cercana al borde mientras vas elevando el tronco hasta quedar sentado.
  • Para terminar, incorpórate hasta quedar de pie.

Si tienes problemas de equilibrio, es aconsejable que coloques una barra de apoyo en el lateral de la cama para ayudarte en todo el proceso, y evitar alfombras a pie de cama -facilitan resbalones o tropiezos tontos que pueden causar muchos problemas-.

Para entrar en la cama:

  • Colócate de espaldas a la cama a la altura de la almohada e inclina el tronco mientras flexionas tus rodillas hasta estar sentado.
  • A continuación, inclina lateralmente el tronco hasta colocar la cabeza en la almohada.
  • Después, sube primero la pierna que esté más cerca de la cama, más tarde, la otra.
  • Finalmente, túmbate.

Recomendaciones adicionales:

  • La altura de la cama debe estar entre los 40 y 50 cm para facilitar el momento de irse a dormir.
  • Si la cama tiene ruedas, asegúrate de frenarlas antes de entrar o salir de la cama.
  • Si eres propenso a moverte mucho durante el sueño, coloca barras laterales en uno o ambos lados para evitar posibles caídas.

Vestirse y desvestirse no tiene por qué ser un quebradero de cabeza

Vestirse a partir de los 65 años puede ser más aparatoso de lo que te imaginabas. Estos consejos te pueden ser de ayuda:

  • Si te vistes o desvistes de pie, no te olvides de tener un punto de apoyo delante y una silla o sillón detrás; y si sabes que tu equilibrio no es muy bueno, intenta realizar estas actividades estando cómodamente sentado.
  • Es importante tener la ropa –mejor amplia, cómoda y fácil de poner- previamente preparada para evitar inclinaciones y desplazamientos innecesarios. Y que la altura a la que estén colgadas tus prendas de vestir esté adecuada a ti para evitar ponerte de puntillas o elevar en exceso los brazos.

Las tareas de la casa, una la rutina que puede resultar más sencilla para todos

Todos tenemos que limpiar nuestras casas, cocinar, hacer la compra. Para realizarlas cuidando tu salud, te damos estas recomendaciones:

  • Ajusta la altura de tus utensilios de limpieza (como el aspirador, la escoba y la fregona) de la manera que te resulte más cómoda, y de la misma forma adapta el tendedero de la ropa a nuestra propia altura.
  • Cuando te dispongas a planchar, intenta hacerlo sentado y utiliza una plancha ligera.
  • Cuando cocines, hazlo también sentado -siempre que te sea posible-, y ten a mano todos los enseres de cocina que utilices con mayor frecuencia.
  • A la hora de hacer la compra, no te olvides de salir con tu herramienta de apoyo -en caso de tenerlo-, y elige siempre la tienda o supermercado más cercanos. Una vez comprado todo lo que necesitas, opta por que te traigan a tu domicilio los artículos que más pesen y, lo que vayas a llevar en bolsas, desplázalo con un carrito. De esta manera el camino hasta tu domicilio será más sencillo y tendrás menos posibilidades de perder el equilibrio.