Tema 1: Mi familia en la escuela

Tema 1: Mi familia en la escuela, 6 a 11 años Tema 1: Mi familia en la escuela, 6 a 11 años

Desde que nace y durante los primeros años de vida del ser humano, la familia es la principal agente socializadora. Luego, la escuela será la segunda instancia más relevante en este aspecto. Si partimos de la base de que el ambiente familiar y escolar son los que más influencia tienen sobre el desarrollo del individuo y su proceso educativo, debemos aceptar la idea de que es fundamental la colaboración entre ambos y en general de todos aquellos que intervienen en el desarrollo y formación del niño y la niña.

Mientras se le atribuye a las familias el rol de satisfacer las necesidades biológicas, afectivas y de formación valórica, a la escuela, en cambio, se le destina la satisfacción de necesidades intelectuales y académicas, disociando las capacidades formadoras de unos y de otros, lo que marca una división artificial de roles y significa que, a la vez que se rechaza la posibilidad de las familias de aportar en la educación académica e intelectual de sus hijos, se desconoce el enorme potencial formador y socializador de las escuelas. Esta visión de la relación familia-escuela tiene como consecuencia la construcción de espacios independientes y aislados en los que emergen culpas, temores y desvalorizaciones,lo que repercute directamente en contra de la educación de los estudiantes.

Algunas de las barreras a la participación de los padres que se pueden presentar en el proceso educativo son las siguientes:

  • El desconocimiento mutuo, la incomunicación y el desencuentro: Se expresa en la imagen de padres no comprometidos y profesores indiferentes que hace, por una parte, quelos docentes sostengan una idea «ideal» de cómo deberían ser las familias, sin adecuarse a las necesidades de cada alumno y familia, y, por otra, que las familias exijan y deleguen en la escuela y profesores más de lo que les compete o están capacitados para entregar.
  • Escasos o nulos medios de participación: No siempre la familia sabe cómo apoyar a los niños en su educación, y por eso el papel de la escuela es acoger, informar y comunicar los canales disponibles para su participación.
  • La desvalorización de la cultura de origen de los alumnos: Se transmite implícitamente a través de un clima escolar poco acogedor, clima que evita que las familias se sientan respetadas, escuchadas y, menos aún, necesarias.
  • Desconocimiento de la importancia de participar: Lo que se expresa en la excesiva delegación en la escuela de la educación de niños y niñas, muchas veces por la falta de tiempo de los padres y la relación tradicional de desvinculación entre familia y escuela, así como la falta de conocimiento del rol fundamental de su participación y compromiso en la educación de sus hijos.
  • Dificultades socioeconómicas y geográficas a la participación: Existen familias que aun queriendo participar viven en localizaciones geográficas alejadas de la escuela, lo que les impide materialmente poder participar activamente. Así también hay contextos socioeconómicos en las que sus labores a diario son el sustento de la familia con duras jornadas de trabajo que no les permite tener una participación más presente y permanente.
  • Relación centrada en lo negativo: Manifestada en reuniones entre docentes y familias con el único fin de comunicar los aspectos negativos del estudiante, centrando la relación en los errores que la familia pueda estar cometiendo y que repercuten en el rendimiento de los alumnos en el aula. Todo ello provoca una serie de reproches hacia ambos lados, haciendo que la familia culpe a los docentes de no saber enseñar y los profesores culpen a las familias de no saber educar.
    Para cambiar esta equivocada y perjudicial forma de relación y así derribar estas barreras, debemos reconocer los aportes de ambas partes empezando por la familia, ya que se conoce y valora poco la enorme influencia que la familia tiene respecto a los rendimientos académicos, la experiencia escolar de sus hijos y el logrode una alianza efectiva con la escuela.

Las características principales de una alianza efectiva entre familia y escuela son:

  • La percepción de una misión compartida por las familias y la escuela: La relación se ve guiada por esta meta en común, que en algunos casos puede ser, por ejemplo, lograr que todos aprendan.La esencia del discurso compartido es que todos pueden aprender y que esta meta se puede lograr articulando todas las acciones entre ambas partes.
  • Cooperación y trabajo en equipo: Los espacios de relación dejan de estar marcados por el enfrentamiento, desaparecen las críticas mutuas y la exaltación de lo negativo en los encuentros entre docentes y familias, volcando el vínculo en torno a la cooperación, el aprendizaje y el bienestar general de niños y niñas.
  • La escuela invita a las familias a participar: La escuela se preocupa de las familias, de que participen y estén presentes y de que tengan toda la información necesaria para ejercer su rol.A su vez, las familias reconocen y valoran la labor de la escuela, participando constructivamente y motivando a los docentes a seguir haciendo un buen trabajo.
  • Mejores modelos de relación: Las reuniones de familias, entrevistas y espacios de participación son diseñados y planificados de manera atractiva, dinámica, flexible y colaborativa, ya que se encuentra en coordinada sintonía con la meta común, los objetivos de la escuela y las necesidades de las familias.
  • Los estudiantes perciben la alianza positiva entre familia y escuela: Esta característica ayuda a proteger la imagen de ambos sistemas a los ojos del niño, permitiéndole confiar en lo que aprende en los dosespacios educativos. Se inicia una corresponsabilización y una legitimación mutua entre familia y escuela, logrando coherencia en la educación que reciben los niños.
    Por todas estas favorables oportunidades, la inclusión real de las familias en el ambiente educativo escolar representa un desafío importante para las escuelas y les invita a generar las condiciones necesarias para establecer una alianza efectiva con las familias y la comunidad. Cuando la familia se involucra activamente en la educación de sus hijos, aumenta la asistencia a clases y disminuye la deserción, lo que permite que los alumnos estén más tiempo bajo un ambiente educativo formal y aprendan más.Esto aumenta la autoestima de niños y niñas, ya que al creer en sus capacidades rinden más en la escuela. Por otro lado, aumenta la motivación por aprender y se sienten más integrados y acogidos en la escuela, lo que disminuye la posibilidad del uso de drogas y alcohol, los comportamientos agresivos y en definitiva el abandono escolar.

Actividades para desarrollar con los/las alumnos/as

Es necesario que las escuelas logren acordar y decidir el tipo de participación que esperan de las familias, cuáles son los mejores espacios para ello y qué recursos son necesarios para lograr su desarrollo. De este modo podrán diseñar estrategias que permitan efectivamente abrir espacios a la participación, cada vez más profundos y amplios, que logren convocar a las familias de la comunidad.

A continuación se proponen actividades a desarrollar en el aula con el objetivo de potenciar este aspecto y apoyar el desarrollo de las siguientes competencias en los alumnos:

  • Valorar positivamente sus orígenes familiares y su cultura.
  • Conocer manifestaciones y aportes culturales y sociales provenientes de otros grupos o familias.
  • Adquirir iniciativa, imaginación y creatividad.Desarrollar actitudes de valoración de la libertad de expresión y del derecho a la diversidad cultural.Realización de experiencias artísticas compartidas.
  • Desarrollar la propia iniciativa y la autonomía personal.