Tema 3: Mi familia aporta a la escuela

Tema 2: Encuentro de familias, 12 a 16 años Tema 2: Encuentro de familias, 12 a 16 años

Conociendo las principales características de una alianza efectiva entre las familias y la escuela, es muy importante conocer también los beneficios que conlleva desarrollar una relación cooperativa entre ambos. Dichos beneficios hacen que valga la pena enfrentar el desafío de llevar a cabo el proceso de cambio en las relaciones y asumir como propia la tarea de avanzar juntos.

Si hablamos de los beneficios, podemos ir reconociendo en cada uno de los diferentes actores del proceso educativo una serie de posibilidades de mejora y desarrollo.

Para los estudiantes:

  • Mejoran sus resultados escolares.
  • Aprovechan mejor las tareas escolares y mejora el cumplimiento en la entrega de las mismas.
  • Toman una actitud más positiva hacia el aprendizaje.
  • Generan un clima armónico en el aula que facilita el aprendizaje.
  • Respetan progresivamente los reglamentos de la escuela.
  • Son más conscientes de sus progresos y de lo que necesitan hacer para mejorar su aprendizaje.
  • Sienten orgullo de sus familias por participar activamente en las actividades escolares.
  • Se identifican con la escuela a la que pertenecen.

Para las familias:

  • Mejoran la relación con sus hijos.
  • Aumenta su compromiso con la educación de sus hijos.
  • Mejoran la supervisión de los logros de aprendizaje de sus hijos y toman conciencia de sus progresos.
  • Se sienten más capaces de ejercer su rol, aumentando su autoestima y sentimiento de eficacia.
  • Mejora la relación de las familias con los docentes al sentirse valorados cuando las puertas de la escuela están abiertas para ellos, generando un sentimiento de pertenencia con la escuela.
  • Presentan propuestas y respuestas más efectivas ante los problemas de los estudiantes.
  • Aumenta la comprensión de los programas educativos y decisiones en las políticas escolares y de este modo comprenden y valoran más el trabajo del docente.

Para los docentes:

  • Se logra conocer mejor las expectativas y necesidades de las familias, lo que lleva a poder responder mejor a ellas.
  • Cuentan con mejores herramientas para conocer a sus estudiantes a través de la participación de la familia.
  • Se aprovechan mejor los recursos materiales y de tiempo,al recibir apoyo y ayuda de la familia.
  • Se percibe mayor comprensión por parte de la familia hacia los docentes.
  • Los profesores aumentan su habilidad para solicitar y entender los puntos de vista de las familias acerca del progreso de sus hijos y los programas educativos.

Para la escuela:

  • Surgen nuevas ideas y recursos materiales y humanos para mejorar el centro educativo.
  • Mejoran los resultados y la gestión de los recursos, haciendo que los gastos sean más pertinentes a las necesidades y prioridades de la comunidad educativa.
  • Se considera el punto de vista de las familiasen las decisiones y en la política educativa de la escuela, contribuyendo a construir una comunidad más inclusiva y participativa.
  • Se facilita el logro de los grandes objetivos de la escuela como proyecto educativo, haciendo más eficiente la formación en valores y la pertinencia en los aprendizajes.
  • Mejora el clima escolar, dada la mejor relación entre las familias y los profesionales de la educación.

Para la comunidad en general:

  • La participación de la familia en una institución como la escuela es un ejercicio de ciudadanía, ya que participa a través de ella de la sociedad en la que vive y convive, fortaleciendo con ello la sociedad civil y la construcción de una cultura democrática y participativa.
  • Pone de manifiesto la responsabilidad de la sociedad en la formación educativa de sus miembros.
  • Fomenta el uso, la presencia y el desarrollo de canales de participación y a través de ello promueve cambios en el sistema educativo que sean necesarios, ya que la familia puede ser parte de la evaluación de la calidad de la educación.

Es verdad que lograr una alianza efectiva y una participación ideal de las familias implica un gran esfuerzo de cambio en el modelo de relación tradicional, que actualmente es el predominante en la mayoría de las escuelas, y en la percepción de las familias, pero, como hemos dicho antes, merece el esfuerzo. Hay que ser conscientes de que es un proceso lento y progresivo que poco a poco avanzará. Por tal motivo, es preciso no desanimarse y valorar los pequeños progresos en cada encuentro de familias y escuela, e incentivar la participación y el aporte en los diferentes ámbitos.

Es necesario recordar que los dos espacios más importantes de participación de las familias en la escuela son, por un lado, el individual, y, por otro, el colectivo. En el primero, las familias coordinan su actividad formadora con la de la escuela, están informadas de lo que se hace en ella, se interesan por lo que hacen sus hijos/as, asisten a las reuniones de clase o entrevistas con el docente, etc. El objetivo de esa participación es mejorar la educación de cada alumno/a. En el segundo ámbito, el colectivo, la colaboración en los quehaceres de la escuela puede tener concreciones y grados de implicación muy diferentes en función de la disponibilidad de tiempo y de la preparación de cada familia: asistencia a las actividades lúdicas o formativas, participación activa en la organización de actividades para toda la escuela, participación en comisiones de trabajo específicas o en las asociaciones de familias con el fin de apoyar la toma de decisiones en el Consejo Escolar… El objetivo último de este segundo ámbito sería incrementar la cohesión social y la calidad educativa de la escuela, y, en consecuencia,contribuir a la mejora de la educación de cada uno de los estudiantes. A pesar de que las dos formas de implicación están bastante relacionadas, es necesario considerarlas de forma diferenciada. Con respecto al nivel individual, las realidades son muy diversas, dependiendo de la realidad de cada escuela y de las familias. Sin embargo, cuando se trata del ámbito colectivo, la participación pasa por la mediación y la eficiencia de las asociaciones de familias.

Actividades para desarrollar con los/las alumnos/as

Valorar los aportes de las familias en el proceso educativo de los estudiantes ayuda a los estudiantes a mejorar su autoestima y motivación en las tareas escolares. En general, les aporta una percepción de que su familia es importante para la escuela,que por tanto ellos mismos lo son y que pertenecen a una comunidad que les acoge y no quiere perderlos.

A continuación se proponen una serie de actividades a desarrollar en el aula con el objetivo de apoyar el desarrollo de las siguientes competencias en los alumnos:

  • Valorar los aportes que hace su familia como apoyo a la realización de las actividades escolares.
  • Incorporar formas de comportamiento individual que le hagan capaz de convivir, aprender, organizarse y relacionarse con los demás.
  • Aprender a afrontar las dificultades de manera positiva y conseguir resolverlas a través de estrategias creativas.
  • Ser consciente de que su participación activa y la de su familia puede ayudar a mejorar la escuela y su propio aprendizaje.